martes, 15 de mayo de 2007

Ilusiones ópticas

El artículo de Emilio Ichikawa publicado el sábado en El Nuevo Herald recorda un poco aquella psicosis del macarthysmo que veía comunistas por todas partes. Para Ichikawa, no sólo la ideología del exilio no ha logrado escapar del castrismo, sino que tampoco el pensamiento cubano anterior a 1959 estaría en franca oposición a él. Comentando el libro Mitos del antiexilio, de Armando de Armas, Ichikawa afirma que su “conclusión es casi cruel: no se ha vencido al castrismo ideológicamente porque ha sido contendido por ideologías que le son compatibles. Por eso más bien las absorbe, las acopla, las subordina como si fueran una simple variante suya”. No conozco el ensayo en cuestión, pero creo que habría que aclarar qué es exactamente vencer ideológicamente al castrismo y en qué medida puede afirmarse que, en este sentido, el mismo ha absorbido a las ideologías anticastristas del exilio.

En todo caso, lo que a partir de aquí afirma Ichikawa no resulta difícil de cuestionar. “Digámoslo con claridad: en Cuba no ha existido, desde la inauguración de la república hasta hoy, una tradición de pensamiento anticomunista consistente; gente como Salvador Díaz-Versón constituyen una excepción en Cuba", escribe Ichikawa. Ahora bien, quizás un libro como ese que él menciona, El zarismo rojo, dedicado a la crítica del comunismo ruso, sea excepcional, pero tampoco son tantos los libros dedicados antes de 1959 a la apología de la Unión Soviética. En todo caso, es evidente que mucho más importante que la tradición de pensamiento comunista era esa otra que, rechazando implícita o explícitamente los fundamentos del marxismo-leninismo, defendía la democracia liberal.

Incluso en el momento en que la Revolución de Octubre gozó de mayores simpatías en Cuba, en aquellos años anteriores al estalinismo que coincidieron con la lucha antimachadista y el movimiento estudiantil, el pensamiento opuesto al comunismo cobraba fuerza. A pesar de su inequívoca orientación izquierdista, en la revista de avance el sector comunista, conformado por Marinello, Tallet y el catalán Martín Casanovas, estaba “compensado” por uno situado más a la derecha: Mañach, Lizaso e Ichaso. Cuando a comienzos de los años treinta se produce la escisión de este grupo generacional que en la década anterior se había cohesionado en la crítica básica de la República corrupta de los generales y doctores, los anticomunistas van a militar en el ABC y alcanzarán, en los años siguientes, mucho más peso en la esfera pública y académica. Poco significaban las revistas comunistas como Mediodía, Gaceta del Caribe y Nuestro tiempo en comparación con publicaciones como Bohemia y El diario de la Marina donde colaboraban los partidarios de la democracia liberal. Desde esas populares tribunas, y siempre defendiendo posiciones moderadas, Mañach alcanzó en los cuarenta y cincuenta mucho más predicamento que cualquiera de los intelectuales del Partido Socialista Popular. Y asimismo muchos otros publicistas que eran, incluso, más ostensiblemente anticomunistas que Mañach: Gastón Baquero, Ramón Vasconcelos, Herminio Portell Vilá.

De estos intelectuales, los que no estaban vinculados a la dictadura de Batista apoyaron a la Revolución que pretendía restaurar el orden democrático interrumpido el 10 de marzo de 1952 y regenerar a la República de males tan arraigados como la corrupción y el latifundio. Cuando fue evidente que el gobierno revolucionario tomaba un rumbo diferente y destruiría las instituciones democráticas, los demócratas anticomunistas que colaboraban en Bohemia antes de la nacionalización de la revista en abril de 1960 partieron al exilio y desde allí se convirtieron en pioneros del anticastrismo, esgrimiendo contra el nuevo dictador aquella constitución en cuyo nombre se combatió a la dictadura de Batista.

Resulta, entonces, inaceptable la afirmación de Ichikawa según la cual “toda la discursividad proteccionista, nacionalista, populista y benefactora de la Constitución del 40, y aun del ideario de Fulgencio Batista, existe más en una relación de continuidad que de ruptura con la ideología cubana contemporánea, ya sea castrista o anticastrista. Algunos ejemplos son desconcertantes. Anticastristas decididos como Tony Varona, Manuel Artime y Húber Matos fueron o son revolucionarios. Todos soñaron con la igualdad, la justicia social y un nuevo porvenir para América Latina; como lo hicieron también Luis Posada Carriles y Orlando Bosch. Un análisis objetivo de los programas político-sociales de Alpha 66 revela que, al menos a nivel de declaración pública, está muy cerca de una socialdemocracia. Es muy sintomática la constante recurrencia a la Constitución del 40 (la Brigada 2506 hizo una buena edición de la misma y al joven Castro le apasionaba) por parte de la oposición a Castro; pero, ¿por qué no la Constitución de 1901?”

No sé hasta qué punto esos activistas del exilio anticastrista hayan soñado con la igualdad, pero es un hecho que el que participaran en la revolución de 1959 no implica en modo alguno que estén en relación de continuidad con la ideología castrista impuesta luego del corrimiento hacia el rojo de aquella revolución que al inicio se decía "verde como las palmas"; justamente ellos reivindican el sentido nacionalista y democrático del movimiento “26 de julio” y otras fuerzas políticas frente a la “traición” que significó el giro comunista con el cual Castro se perpetuó en el poder. Es totalmente lógico que contra un régimen y una ideología que destruyó la institucionalidad democrática republicana se esgrima la Constitución del 40 y no la de 1901, que ya no estaba en vigor e incluye un apéndice derogado en 1934.

Muy influida por las políticas del New Deal y el auge del estado de bienestar a nivel internacional, la Constitución del 40 fue producto del consenso de las distintas fuerzas políticas que surgen en el contexto de la oposición a Machado, una de las cuales eran los comunistas. Pero su contenido nacionalista e intervensionista, por muy criticable que hoy nos parezca, no comporta continuidad alguna con la ideología castrista. La una legisla la propiedad privada y garantiza las libertades fundamentales; la otra condena la propiedad privada y les impone a aquellas libertades el límite, gigantesco, de la integridad del estado socialista.

Creo, incluso, que el hecho de que se reivindique contra la tiranía de Castro a la Constitución del 40 no es necesariamente, como supone Ichikawa, un signo de izquierdismo. Ella representa, sobre todo, la constitucionalidad misma, la democracia dos veces aniquilada, el espacio desde el que sea posible convocar una nueva asamblea constituyente. Pero, en todo caso, ni identificarse con esa constitución ni tener una ideología socialdemócrata implica continuidad o cercanía alguna al castrismo, como mismo la preocupación por la justicia social no es privativa de los comunistas. A juzgar por las afirmaciones de Ichikawa, pareciera que entre la derecha liberal y el castrismo no hay término medio, cuando lo cierto es que la socialdemocracia, en tanto democracia, no se opone al castrismo menos que aquella. Afirmar lo contrario es ver castrismo por todas partes, una ilusión óptica que no trae sino error y confusión.

58 comentarios:

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo en que Ichikawa es un grosero, y merece que lo pongan en la nevera, pero está muy cerca de la solución. Sin dudas, es muy generoso y se equivoca al considerar “El zarismo rojo” de Díaz Versón como una versión conservadora excepcional. Temo que todavía confunde el antibolchevismo con el antisocialismo. Pero está en lo cierto al afirmar que el pensamiento político de Castro es totalmente coherente con el de la República. Pero se queda corto: su pensamiento pertenece a ella. Es indivisible de ella. Ella es la base de su pensamiento, es el lugar donde surge y sólo en ella encuentra su explicación. El diálogo de Castro siempre ha sido con la República.

El error que cometes es uno de método y no es con preguntas definitorias afrancesadas como “qué es exactamente vencer ideológicamente al castrismo y en qué medida puede afirmarse que, en este sentido, el mismo ha absorbido a las ideologías anticastristas del exilio”, como te acercas y resuelves el problema. Las definiciones sólo producen nuevas definiciones, hasta perderte en el círculo de las revisiones lingüísticas. Trataré, con prudencia, de convencerte. La clave se encuentra en algo que indicas: en Cuba hubo una tradición que defendía la democracia liberal. Pareces confundir la democracia estatal, donde el estado es el patrón y principal benefactor, con la democracia liberal, donde el gobierno sólo cuida del orden del sistema En Cuba nadie nunca pensó en la inferioridad del socialismo. Todos creyeron en el intervencionismo. Medir las posiciones con las terminologías de comunista o anticomunista, de derecha o de izquierda, de progresista o de reaccionario, de nacionalista o de internacionalista, de radical o de ortodoxo, son estupideces que sólo ocultan el error de la política cubana: la clave se encuentra en sus concepciones sobre la función del estado.

Y a partir de aquí no puedes sino reiterar los lugares comunes de la historiografía cubana, como aquello de que en la Revista de Avance estaba compensada entre un ala izquierdista y uno más derechista. Se trataba, en realidad, de un monólogo sobre la nacionalidad. A todos los unía precisamente su rechazo de la democracia liberal. Todos padecían de esa forma maligna del elitismo que es la superioridad intelectual benefactora. Ni Marinello ni Mañach creían en la decisión popular. No creían que el pueblo estuviera capacitado para tomar decisiones. Y peor, bajo la necesidad imperiosa del protagonismo intelectual, compartían la idea de que ellos, como vanguardia, debían decidir qué era conveniente para la nación. Y no dudes que lo lograron: estudia con detenimiento el concepto de identidad que se impuso desde ese momento y, en general, la cultura de la república y de la revolución y verás que sus raíces se encuentran en la generación de Avance y no en la Revolución de Octubre.

Pareces seguir amarrado a la idea de dividir el pensamiento anterior entre comunismo/anticomunismo, y ese es precisamente el motivo de que jamás se haya llegado a una respuesta sólida a la problemática cubana. No se trata de que alguien se haya opuesto al comunismo. El comunismo no era importante. Muchos se declararon anticomunistas y por el otro apoyaban las revoluciones filosocialistas. Todos creían en un superestado revolucionario que resolviera los problemas de la nación –y, sobre todo, que ese estado estuviera dirigido por ellos. Ni en Bohemia ni en El diario de la Marina fueron nunca partidarios de la democracia liberal, sino partidarios de la democracia estatal.

Mencionas un caso muy curioso. Entre los grandes anticomunistas cubanos mencionas a Ramón Vasconcelos y reiteras otro lugar común. Su periódico “Alerta” estaba lleno de marxistas, de comunistas, de anarquistas, de españoles republicanos exiliados y de revolucionarios. Era un protector y lo fue también de Castro. Su liberalismo era fuertemente estadista y revolucionario, aunque dudaba de la violencia –producto del remordimiento de haber matado a alguien en su juventud. Y para que comprendas te señalo un dato que veo desconoces. Cuando Prio decidió cerrar el periódico Hoy, y no porque fueran comunistas sino porque representaban la oposición batistiana –la democracia estatal en acción: a la oposición se le cierran los periódicos y se le ilegaliza, ¿te recuerda algo?--, Vasconcelos que era ministro renunció en público, en “Alerta”. Y un paso más: Vasconcelos fue el primer padrino político de Castro y su secretario personal fue el que redactó las notas acusatorias contra Prío que Castro publicó en “Alerta”. Y más: también fue uno de los últimos: a su regreso a Cuba, su casa en la playa colindaba con la de Castro y conversaban todas las tardes sobre la política de la revolución. No por nada, al morir Vasconcelos en 1964 sus memorias en proceso fueron requisadas por la seguridad, aunque existe una copia. Nada es tan simple, como lo pintas.

No hubo tal consenso en la constitución del 40. Ya no había ninguna fuerza política de importancia. El poder lo tenía el ejército, y el ejército lo tenía Batista. El arquitecto de la Constitución fue Batista, asistido, eso sí, por los ideólogos del PSP. Es cierto que “La preocupación por la justicia social no es privativa de los comunistas”, tampoco lo es el intervencionismo, pero ambos son incompatibles e irreconciliables con la democracia liberal.

Espero que aprendas, para que superes al pesado del chino. El Censor.

Anónimo dijo...

¡Qué densidad!
Me faltó el aire leyendo par de mamotretos.

analista dijo...

Caray! Me pongo contento cuando alguien sacude al japonés que se da el mismo como "infalible" y viene el Censor y me echa a perder la fiesta.

Sería bueno que el Censor me dijera donde existe la verdadera democracia liberal. Lancemos una mirada a Europa, verdaderamente solo veo por todas partes democracia estatal. Mira a los liberales en Alemania que a duras penas alcanzan el 5% de votos para entrar en los parlamentos. La socialdemocracia y los ecologistas propugnan más estado cada vez más.

Mientras más democráticos sean los sistemas más corren el peligro de caer en dictaduras o en regímenes totalitarios, pues el pueblo- ya lo dice la etimología de la palabra- es tonto y afín al populismo y a la demagogia. Ejemplos hay suficientes en la Historia.

Con Fidel Castro ni se puede hablar de continuidad ni de antagonismo, ya que el ha adaptado todo su entorno a sus objetivos de poder vitalicio. Si Cuba hubiera sido comunista antes del 59 el fuera entonces anticomunista.

Duanel Díaz Infante dijo...

Censor, discrepamos una vez más, como es ya costumbre. Como mismo insistes en que la política cultural cubana nada tiene que ver con la que se impuso en los países comunistas, afirmas que el castrismo tiene menos que ver con el comunismo que con las tradiciones de la República. Pero hay que diferenciar dos cosas: que el pensamiento de Castro proceda de algunas tradiciones republicanas (Ortodoxia, la escobita de Chivás, el populismo batistiano) no significa que el castrismo exista en continuidad con ello. Hay una clara solución de continuidad, que viene dada por la ideología comunista: de "La historia me absolverá" a la ideología que llamamos castrismo, la que ha soportado la dictadura comunista, hay un trecho. Pero, como Ichikawa, ocultas esto para calzar tu tesis. Es cierto que en aquellos años de Avance, que es cuando surgen las fuerzas políticas que hacen la constitución del 40, la democracia liberal estaba siendo cuestionada en todo el mundo, y eso se reflejó, por ejemplo, en los manifiestos del ABC, que eran "estatistas". Pero, en todo caso, la diferencia entre la democracia estatal y la liberal es secundaria con respecto a la que separa democracia con totalitarismo. tanto la democracia estatal como la liberal, en tanto democracias, sde alejan del castrismo, que es un totalitarismo. Insisto: la socialdemocracia propugna un estado protector y no por ello está cerca del castrismo. No caigas en el mismo maniqueísmo de Ichikawa. Hablo de anticomunismo y comunismo porque intento rebatir la tesis básica de Ichikawa -que no hubo una tradición anticomunista en la República-, pero sé que esa dicotomía no es la más útil para "mapear" el pensamiento político de la República. Además, ¿estás seguro de que en "la democracia estatal" el estado es el patrón y principal benefactor"? Me parece que ahí fuerzas los hechos para reforzar la idea de que entre el estado de bienestar y el castrismo hay una línea de continuidad. Y no, el castrismo está, insito, más cerca del comunismo, dodne la idea marxista de eliminar el estado a partir del fin de la lucha de clases se realiza perversamente cuando el estado lo absorbe todo, transgreiendo el límite entre él y la sociedad civil, por un lado, y la esfera privada, por el otro. Si todo es estado de alguna forma es como si el estado no existiera. Sé que no te voy a convencer, pero aquí seguimos, je, je.

Anónimo dijo...

I told it! Bring the Chinese back! Not the Japs!
E.Bron

Infortunato Liborio del Campo dijo...

Todos tienen en parte razón. La tesis del japonés, también la puedes encontrar en Hugh Thomas y con ejemplos de la vida real, por ejemplo que las organizaciones anticastristas del exilio se llamaran MNR o MRR. Los del ABC también eran "revolucionarios" Muchas tenían una R por algún lado. Duanel el anticomunismo en Cuba en los primeros años de la república no existía, porque no existía el comunismo, es sólo después de la Segunda Guerra Mundial y el inicio de la Guerra Fría que surge el anticomunismo en Cuba, más como reflejo de la política americana que como motivo propio y no puedes desconocer la alianza del PSP con Batista que también se consideraba revolucionario, septembrista etc sin embargo instauró una dictadura y sólo la emprendió contra los comunistas por presiones del embajador americano, el anticomunismo era la onda del momento, Batista en Cuba o Odría en Perú, da lo mismo. Estás obsesionado con los intelectuales y su papel en la política, cuando el japonés se refiere al exilio o al antiexilio no se refiere a los intelectuales, ni Mañach ni Marinello tienen que ver en este potaje, cuando se refiere a exilio significa todo el mundo y es por eso que salen a relucir los nombre de Hubert Matos, Varona, etc está hablando de políticos.
En lo otro que te equivocas es en confundir el Castrismo con el comunismo o cualquier otra ideología. El castrismo es sui géneris, es un engendro personal. Como bien dices hay un trecho entre la Historia me Absolverá, un alegato que en primer lugar está destinado a sacarle el culito del fuego a Castro el Magno y que tiene muy poco de político y mucho de jurídico, de buscar en el derecho argumentos para levantarse ante un dictador que ha pisoteado la constitución y las instituciones del Estado y el sistema dictatorial que Castro impuso después con la casi absoluta complacencia del pueblo cubano. Ah! que en algunos párrafos esboza algunos puntos programáticos, ¿Cuál es la novedad? esos mismos puntos podías encontrarlo en Cuba hasta en los comics o las revistas del corazón.
La Guerra de Castro no ha sido siquiera con los EEUU, ha sido con la República y por tanto con los representantes de esa República que se encuentran en Miami y viceversa. Eso lo puedes ver desde los discursos de 1959 hasta el ultimo post del Blogger-commander con la descripción de las miserias de su Birán natal; y yo no sé si en el exilio miamense las ideologías son compatibles o no con el Castrismo, creo que el japonés exagera, pero dentro de Cuba sí. Y la solución es generacional. Cuando Castro el Magno muera y un poco tiempo después los otros viejos cagalitrosos de ambas orillas, estarán dadas las condiciones para que haya un cambio progresista en Cuba.
Pretender crear un futuro en Cuba desde la derecha neoliberal si es una ilusión óptica. La democracia involucra a todo el pueblo y en ese todos de Cuba predominan las clases trabajadoras, los obreros y campesinos. Eso es la izquierda. Mira que difícil es gobernar en España en contra de la dictadura del proletariado y eso que la clase media española es inmensa. ¿Te imaginas en Cuba? Te pongo otro ejemplo. Sudáfrica está gobernado por la izquierda negra, sin embargo el poder económico está en manos de la derecha blanca. Esas son las reglas del juego en las democracias con participación popular, los muchos siempre ganan las elecciones, cuando se respetan las reglas del juego. Es por eso que a la burguesía no le conviene las democracias, le convenía cuando por ejemplo, en Francia, votaban los que tenían determinados niveles de renta, por eso te decía el otro día que la Igualdad, Libertad y Fraternidad no era para todos, era para los burgueses. ¿Durante cuanto tiempo estuvieron las mujeres luchando por el voto? Hasta el siglo XX, ¿Por qué? Porque los capitalistas quieren el poder para si, si pudieran no habrían elecciones, el capitalismo es más inclinado a los gobiernos dictatoriales que a las democracias liberales o sin liberal. Mira cuantas monarquías quedan aún en Europa. ¿Son estas monarquías ejemplo de Democracia Liberal? Las dictaduras son el medio más eficaz de explotar sin escrúpulos a las masas. Sólo que no siempre se puede. Ningún gobierno de los países desarrollado ha sido liberal, nunca han predicado con el ejemplo, el libre comercio es para los otros, los bobos que se dejan engañar, todos los países desarrollados incluidos los Estados Unidos son proteccionistas y el estado interviene constantemente en el comercio y la economía, a través de innumerables mecanismos, desde es establecimiento de las tasas de interés, los tipos de cambio, hasta el subsidio de la agricultura, o la protección de la industria ante la competencia extranjera. Eso de dejar hacer a las leyes del mercado es un cuento chino que no se cree ni el que lo inventó. ¿Por qué se han empantanado las rondas de libre comercio de la OMC? Los capitalistas son alérgicos al libre comercio. La leyenda de Bill Gate es “Cuando no puedas con la competencia, cómprala” y a tomar por saco las leyes del mercado y el libre comercio. Mira la asquerosa intervención del gobierno de ZP en la OPA de EON por Endesa.
El gobierno de Castro el Magno no es de izquierda ni de derechas es una dictadura, a las dictaduras no le sirven los signos, como no les servían a las monarquías absolutas y pueden ser como estas, a lo sumo, “despóticas” o “ilustradas” "En la comarca de su majestad, todo el mundo repite lo que dice el rey, él les da el agua, él les da el vino y el pan, pero más tarde les cobra la ley" Mientras sigamos mirando el problema como una ya desfasada dicotomía de comunismo y anticomunismo solo estaremos reproduciendo discursos pasados de moda. Ya los hielos de la guerra fría se derritieron hace años. Comunismo, anticomunismo, izquierdas, derechas, es sólo palabrería en la que paradójicamente coincides con el japonés. Es decir coincides en lo esencial el japonés pretende ver un comunista en cada exiliado y tú pretendes ver un anticomunista.
A veces yo me pongo a pensar si los libros son realmente buenos, si toda la palabra escrita no es más que un anquilosamiento del pensamiento que queda fijo por los siglos de los siglos, un caldo de cultivo para los que no hacen más de repetir lo que han leído, y si acaso Sócrates no tenía razón cuando se negó a escribir su pensamiento.

analista dijo...

Cuando Castro el Magno muera y un poco tiempo después los otros viejos cagalitrosos de ambas orillas, estarán dadas las condiciones para que haya un cambio progresista en Cuba

No lo creo estimado liborio. Te olvidas de aquellos de ambos lados del charco que le sacan lascas a la confrontación. Son muchos los millones que patrocina el gobierno de los EEUU y son muchos los que pueden cambiar de la noche a la mañana de clase social en Cuba. Ambos bandos van a hacer hasta lo imposible porque el status quo se mantenga.

En Cuba apenas quedan "comunistas", sino hay muchos fidelistas y en el exilio creo que no saben ni que es el comunismo para ser anticomunistas. Son sobre todo anti-castristas. No fue el comunismo quien les quitó las tierras y las fábricas y después las casas cuando abandonaron el país, quién de la noche a la mañana hizo en cambio de moneda que hizo perder millones,sino Fidel Castro. Ahí radica el problema no en filosofías ni nada académico.

Duanel Díaz Infante dijo...

Liborio, te veo platónico y socrático, pero bueno vamos a lo nuestro. Una cosa es que haya en la República determinadas tradiciones (la de la revolución inconclusa, la del hombre fuerte salvador de la patria, etc.) que hayan favorecido el surgimiento de Castro y su acceso al poder absoluto en los primeros años de la Revolución (sobre esto también han escrito Rafael Rojas, Carlos Alberto Montaner, Julián B. Sorel, Jeanine Verdes Leroux páginas que vale la pena leer), y otra muy distinta que el castrismo en tanto ideología continúe esencialmente aquello. Que las organizaciones del exilio se proclamen revolucionarias no implica una comunidad ideológica fundamental con el castrismo, que es una ideología revolucionaria muy definida, cercana al comunismo. La dictadura de Castro es de izquierdas, como la de Franco era de derechas. Esa diferencia es importante, por lo que es un error insinuar, como haces, que las dictaduras están más allá de los signos políticos. El anticomunismo se afianza en Cuba en los años de la Guerra Fría (ahí están los reportajes de Bohemia, algunos firmados por Emma Pérez) pero estaba desde antes: Guiteras era anticomunista, y es el mejor ejemplo de que la preocupación por la justicia social no es exclusiva de los comunistas. Si menciono a Mañach no es porque esté obsesionado con los intelectuales, sino porque Ichikawa afirma que no existía una tradición de pensamiento anticomunista; para rebatir eso tengo que mencionar entonces a intelectuales anticomunistas. Lee bien el artículo de Ichikawa y verás que él no se refiere sólo a los activistas anticastristas sino también al pensamiento cubano.

Anónimo dijo...

Debemos mantener al margen la cuestión de la continuidad de la idea de revolución que es tu debate con Ichikawa. Temo, sin embargo, que no es un debate apropiado para que lo destruyas, pues su ensayo es un ejemplo de descripción, dadas las evidencias. Lo que objeto, como antes, es el método del que no logras desprenderte. Y pretendes arrastrarme precisamente a ese método con ocurrencias afrancesadas como la frase definitoria divisiva de que “hay que diferenciar dos cosas”, para después buscar unificaciones con “tanto la democracia estatal como la liberal, en tanto democracias, se alejan del castrismo, que es un totalitarismo”. Y todavía peor, con la maniobra surrealista de que “el castrismo está, insisto, más cerca del comunismo, donde la idea marxista de eliminar el estado a partir del fin de la lucha de clases se realiza perversamente cuando el estado lo absorbe todo, transgrediendo el límite entre él y la sociedad civil, por un lado, y la esfera privada, por el otro. Si todo es estado de alguna forma es como si el estado no existiera”.

Pero en lo básico comprendes, por lo que pienso que prometes, así que afino un par de cosas para continuar con la iluminación que necesitas antes de que Quiñones te malogre: el marco de debate de la República no se encerraba en la dicotomía comunismo/anticomunismo, que es un verdadero bache ideológico, sino a un nivel mucho más elemental. El principio fundamental que sostenía la política nacional era muy simple: todos compartían la necesidad de cambiar el sistema con el fin de que el estado distribuyera las riquezas de una forma más equitativa –lo cual proviene más de Robin Hood que de Karl Marx. Un principio secundario pero unificador de la política nacional era la necesidad de confrontación con los Estados Unidos como modo de afirmación nacionalista –lo cual, para seguir con el paralelismo, se parece más a las correrías filmadas de Pancho Villa que a las disquisiciones deterministas de Lenin. Estos apenas principios intervencionistas y nacionalistas –más de pose que comprendidos y desarrollados—poco tienen que ver con las ideologías en boga, pero por ser tan elementales son compatibles con cualquiera, excepto con el liberalismo que es apenas una ideología. Es mucho más prudente, ante la ausencia de ideologías, comprender el transcurrir de la política nacional a un nivel de anécdotas y de conspiraciones. La clave siempre ha sido manipular para tomar el poder y después distribuir como medio de atornillamiento a la silla presidencial. El resto es pura retórica jesuita.

Saludos del Censor.

Duanel Díaz Infante dijo...

Censor, las evidencias no están del lado de Ichikawa, sino todo lo contrario: hay muchos anticomunistas que hacen tradición, y ninguna continuidad ideológica entre el castrismo y los activistas del exilio. Ahora, las diferencias entre lo que digo yo y lo que dices tú no son de método, sino de contenido. Claro que “tanto la democracia estatal como la liberal, en tanto democracias, se alejan del castrismo, que es un totalitarismo”. Si no aceptas eso, no podemos avanzar ni un milimetro más, pues hemos tocado fondo. Por mucho que se haya nutrido de ciertas tradiciones republicanas, el castrismo es un comunismo, y su concepción del estado (totalitaria, es decir, en nombre de la disolución futura del estado este se convierte en el todo, cosa que a tí te parece una maniobra surrealista mía, pero que es, en verdad, una forma perversa de cumplir el suño surrealista de superar la escisión de lo público y lo privado), su concepción del estado, digo, esencialmente diversa de la socialdemocracia y del espíritu de la constitución del 40. Así que, en lo básico, no "comprendo"; en lo otro sí, es claro, repito, que la dicotomía central no era la de comunistas y anticomunistas, y es cierto que tan importante como las ideologías en el discurrir de la política nacional son las componendas y las conspiraciones. Sin ellas no se explica el ascenso de Castro al poder absoluto, pero el castrismo, en tanto ideología, es otra cosa, una de la familia del comunismo del siglo XX.

Analista dijo...

Definición de Comunismo: Una sociedad sin clases en la que la propiedad privada sobre los medios de producción se ha abolido y el producto social global es accesible para todos. A cada cual según su necesidad, de cada cual según su trabajo.
Díme entonces Duanel, donde está el comunismo en Cuba? Que los medios de producción estén en manos del estado no hace a una sociedad comunista.

Anónimo dijo...

creo que duanel debería empezar por leerse el ensayo de armando de armas, creo que mitos del antiexilio es un texto que puede resultar sumamente polémico pero probablemente es el primero en aventurarse en un terreno que hasta ahora nadie había explorado, terreno minado, pero por ello mismo de obligada exploración.

Duanel Díaz Infante dijo...

Analista, si seguimos ese criterio, no ha habido nunca comunismo ni en Cuba ni en la URRS ni en Cambodia ni en ningún lugar. Pero eso podría llevarnos a exonerar al comunismo de sus crímenes. Y fíjate que yo hablo del castrismo como ideología.
Cómo no, Anónimo de las 19.57, habrá que leerse ese ensayo, pero creo que no es necesario haberlo leído para cuestionar las afirmaciones tan rotundas de Ichikawa.

Anónimo dijo...

Sin dudas comprendes pero te atrincheras –Quintiliano sugería moverse, debes tenerlo en cuenta para el futuro. Aseguras que no es de método, sino de “contenido”. Empiezo pues, por ese ángulo, con dos de tus giros. El primero: “tanto la democracia estatal como la liberal, 'en tanto' democracias, se alejan del castrismo, que es un totalitarismo”. Unificas dos sistemas opuestos por medio del término “democracia”, el que comprenden de un modo muy diferente y los opones en grupo al totalitarismo. El método te lleva a un conocimiento erróneo. El segundo: “el castrismo, 'en tanto' ideología, es otra cosa, una de la familia del comunismo del siglo XX”. Vuelves al poder del término, impones la definición de “castrismo” y la tratas como un 'ismo' ideológico. Lo que has hecho es imponer un método interpretativo que da como resultado una distorsión del conocimiento disposicional de trasfondo. Es el error de las progresiones interpretativas francesas, siempre implementadas por instrumentos analíticos construidos en abstracto. Para ellos lo más relevante no es conocer cómo es el objeto, sino cómo sería más apropiado que fuera. Es el culto al ingenio –pero les ha ido bien y lo repiten, aunque como resultado confundan peculiaridades con cualidades esenciales. Te reitero lo siguiente. El instrumento crítico debe ser construido según la medida del objeto que se va a estudiar. En el estudio de una cultura determinada no debe imponerse un esquema conceptual ajeno. Lo más prudente es tratar de comprender esa cultura como ellos se comprendían a si mismos. El “castrismo” es algo menos que una “chusmería epistémica” --¿de quién será la frase? De hecho, sus regulaciones intervencionistas y nacionalistas, desde el primer día, y sobre la mesa, bien pueden relacionarse con las regulaciones de Mussolini, Primo de Rivera, Perón, Franco, Hitler, tanto como con la de Lenin y Stalin, pero es mucho más apropiado hacerlo con las de Machado, Batista, Grau, o Prío, pues esa es su base de proyección. El “castrismo” no es una ideología sino un proceder, tal vez revolucionario, cuyo espíritu se encuentra en la 'Constitución del 40' –que debes leer como una serie de regulaciones intervencionistas y nacionalistas para un gran Estado. Y estoy de vacaciones, no para estar enseñando. Saludos, el Censor.

Analista dijo...

Completamente de acuerdo Duanel. Bajo el nombre de comunismo se cometieron muchos crímenes. Castrismo es una ideología, también de acuerdo. El socialismo verdadero y al final el comunismo si vendrán será en el futuro. Isis Wirth está preparando un trabajo sobre los paralelos entre FC y El Führer. El también le llamba a su partido "Partido nacional-SOCIALISTA". Esperemos que lo ponga pronto en el blog.

Anónimo dijo...

Es que comunismo y fascismo son la izquierda, el primero está más a la izquerda, por ello es peor, pero el segundo sigue siendo izquierda. Lamento que la realidad sea tan rotunda, a veces.

Anónimo dijo...

olvidénse de que habrá en el futuro un verdadero socialismo o comunismo, que por ser verdadero sería bueno, error, el verdadero socialismo y comunismo es el que sufrimos en la unión soviética y en cuba, por algo le llamaban socialismo real, por ello ese valiente e inteligente que fue reinaldo arenas dijo al llegar a ee.uu que el venía del futuro, sin libre mercado y propiedad no hay libertad individual, lo demás es contra natura, y por muy buenas itenciones no puede crear otra cosa que monstruos.

Duanel Díaz Infante dijo...
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Duanel Díaz Infante dijo...

Pues esperemos entonces por ese trabajo de Isis, que seguramente será muy interesante, que ahí hay tela por donde cortar.
Censor, me dices: "Lo que has hecho es imponer un método interpretativo que da como resultado una distorsión del conocimiento disposicional de trasfondo.", pero esta frase tuya es más rebuscada que cualquiera de las mías. Yo insisto en que la diferencia no es de método, sino de contenido. Señalar que la diferencia entre democracia liberal y estatal se da sobre la base de la común democracia, no responde a ningún método, sino a reconocer los hechos. ¿inventé yo esos nombres? Liberal y estatal son dos atributos que definen dos tipos de democracia, pero la oposición de la democracia y el totalitarismo es anterior desde todo punto de vista. Por ejemplo, a pesar de las diferencias entre una Margaret Thatcher (prototipo de la democracia liberal) y un Zapatero (socialdemocracia), ambos están más cerca entre sí que lo que está cualquiera de ellos a Castro (totalitarismo). Yo no impongo ninguna definición de castrismo, solamente advierto un hecho obvio: la ideología que ha legitimado a la dictadura de Castro, desde 1961, ha sido el comunismo. ¿Abolió Batista la propiedad privada? ¿Consiguió Machado eliminar a la prensa independiente? ¿Impuso Grau el partido único? ¿Movilizó alguno de ellos a toda la población en una zafra? Desde luego que no; al dar el paso de eliminar la propiedad privada, que trae aparejada la nacionalización de toda la esfera pública (mucho más radical que cualquiera de las intervenciones comprendidas en la constitución del 40), el castrismo se acerca evidentemente al comunismo. Señalar esto no es imponer un "instrumento crítico" ajeno al objeto de estudio, sino reconocer los hechos. La URSS, la China de Mao, Cambodia bajo Pol Pot, los países de Europa del Este: es en esa lista donde la Cuba de Castro se sitúa por derecho propio. El castrismo puede ser un proceder, pero en todo caso se ha legitimado en una ideología, y esta tiene que ver más con el comunismo que con la constitución del 40.

Duanel Díaz Infante dijo...

Anónimo de las 21.19, estoy totalmente de acuerdo contigo: el comunismo es que hemos tenido que soportar en Cuba; lo otro es utopía.

Anónimo dijo...

Aunque pareces confundir estilo con método, me gustó el esquinazo de la “frase tuya es más rebuscada que cualquiera de las mías”. Y por supuesto que responde a un método, de aquí tu pregunta “¿inventé yo esos nombres?” Se trata de un recurrir a las definiciones. El término “democracia” es inservible, pues todos los gobiernos totalitarios lo han adoptado como presentación. Ahora bien, estatal y liberal pueden explicarse y por lo tanto, son rescatables. Como sabes, el liberalismo descansa ante todo en la comprensión y aceptación de la propiedad privada. Es un sistema de organización social centrado en la libertad de oportunidades y en la igualdad ante la ley. El papel del gobierno se limita a proteger estos derechos. Es central en esta concepción la idea de libertad del individuo frente al estado. Como también sabes, la socialdemocracia considera posible y necesaria la intervención y planificación como remedio económico a los defectos morales del capitalismo. Se trata de una burocratización de la vida económica, y el triunfo del colectivo sobre el individuo. Su principal defecto es la creación de mayores desigualdades. Thatcher desmontó precisamente ese sistema y saco del estancamiento a la economía inglesa; Zapatero, al contrario, lo sigue armando. La economía española subsiste por los subsidios y el proteccionismo, y es, como consecuencia, cada vez menos competitiva. Por su creencia en el estado benefactor, Zapatero está más cerca de Castro que de Thatcher, no por nada le tiene tanta simpatía. En cuanto a Castro, él es la culminación de toda la política de la república pues aprendió de sus antecesores para mantenerse en el poder. Y te menciono algunos cuyo antecedente inmediato se encuentra en los que consideró los aciertos y los errores de Batista: la necesidad de crear su propio ejercito; la importancia de crear su propia constitución; la necesidad de controlar la prensa pero también el error de hacerlo por medio de la censura; la importancia de controlar las uniones; la necesidad de desintegrar la oposición por medio de la integración o la eliminación; la importancia de disolver cualquier organización independiente, sobre todo la autonomía universitaria; la necesidad de controlar la economía; y sobre todo, la popularidad que se desprende de presentarse como revolucionario, de hablar a nombre del pueblo. Y algo más: mantener cierta distancia de los norteamericanos, por aquello de que ser su enemigo es peligroso, pero ser su amigo es fatal --¿quién lo habrá dicho?. De ideología nada, más bien una política de control que encuentra su antecedente en la constitución del 40. Y me voy para Bnos Aires que su socialismo necesita de mis humildes esfuerzos, el Censor.

Duanel Díaz Infante dijo...

Hombre, censor, sabes muy bien que todos los totalitarismos no se han presentado como democracias. No lo hizo, desde luego, el nacionalsocialismo, esa "revolución conservadora" que partía justamente de la crítica de la democracia liberal, ni tampoco las "democracias populares" que proponían una "dictadura del proletariado" como fase previa a la extinción definitiva del estado. Y aunque lo hubieran hecho (presentarse como democracias, quiero decir) una cosa es lo que digan y otra la realidad. La España de zapatero y la Inglaterra de thatcher son democracias; la Cuba de Castro no. Así que, por llevada y traída que esté la palabrita, sigue teniendo sentido en oposición a "totalitarismo". Una cosa es el estado de bienestar de las socialdemocracias europeas, y otra muy distinta el estado totalitario que ha habido en Cuba.
Tu presentación de la dicotomía de lo liberal y lo estatal está muy bien hasta que dices que le segunda es "una burocratización de la vida económica, y el triunfo del colectivo sobre el individuo."
Ahí vuelves a confundir, contra toda evidencia, la socialdemocracia con el totalitarismo, sea de izquierda o derechas. Para ponerte el mismo caso de zapatero: ahora hay aquí elecciones municipales, y mucha gente ni le interesan ni van a ir a votar, ¿qué triunfo de lo colectivo sobre lo individual? En cambio en Cuba, como sabes, se ve uno obligado a votar en aquella farse de elecciones que hacen. Hechos concretos, anónimo, que demustran una vez más que la España de Zapatero está más cerca de la Inglaterra de Thatcher que de la Cuba de Castro. Aquellas, dos democracias, esta, una dictadura totalitaria. Así de simple.

Kubalgie dijo...

Con todo el respeto que sabes que te tengo Duanel, no puedo creer que de verdad estén discutiendo sobre una "ideología" del gobierno de F. Castro.

Por mi deformación profesional ni siquiera lo llamo "totalitarismo", sino narzisismo tropical.
Y como todo lo que se me ocurre a esta hora de la madrugada para intentar explicar la reacción del pueblo fiel y servidor puede sonar bien demagogo, lo dejo ahí.

Duanel Díaz Infante dijo...

Kubi, está claro que Castro es un pragmático más que un teórico, a pesar de los discursos apocalípticos que suelta por estos días. Pero su gobierno sí se ha legitimado en una ideología. Es comunismo. A la cubana, pero comunismo. Lo discuto porque, como ves, hay más de uno que identifica el castrismo más con la Constitución del 40 que con el comunismo, lo cual es, en mi opinión, un disparate.

Kubalgie dijo...

Duanel,
claro que es un disparate y bien grande, identificar el castrismo con la Constitución del 40. Como disparate considero tambien llamarlo comunismo, nunca lo fue. Pero de tanto que él lo repite ya estamos "condicionados".
Incluso pienso que estaría más cerca del "Nacionalsocialismo" (como ideología) que del comunismo.
De las formas de gobierno conocidas, la que más se le parece es la monarquía absoluta. Por razones obvias no se puede definir como tal.

Ustedes, los historiadores, podrían dedicar tratados enteros para tratar de colocarle alguna ideología, pero para ello tendrán que ayudarse de la psicopatología.
Y me refiero a psicopatología en su definición exacta.

Anónimo dijo...

Entonces vamos al disparate, a la constitución de 1940. El Artículo 1.0 dice: "Cuba es un Estado independiente y soberano organizado como República unitaria y democrática, para el disfrute de la libertad política, la justicia social, el bienestar individual y colectivo y la solidaridad humana". ¿Comprenden? La justicia social borra el bienestar y la libertad individual. Son incompatibles.

Anónimo dijo...

¿Más disparates socialistas? Aquí tienen el artículo 60- "El trabajo es un derecho inalienable dei individuo. El Estado empleará los recursos que estén a su alcance para proporcionar ocupación a todo el que carezca de ella y asegurará a todo trabajador, manual o intelectual, las condiciones económicas necesarias a una existencia digna".

Anónimo dijo...

Y la belleza socialista del Artículo 271: "El Estado orientará la economía nacional en beneficio del pueblo para asegurar a cada individuo una existencia decorosa. Será función del Estado fomentar la agricultura e industria pública y beneficio colectivo".
Sobran los comentarios ante estos disparates. De cualquier forma Duanel: no puedes negar que te empujo a pensar.

Anónimo dijo...

No estoy de acuerdo con Ichikawa, y en este caso no del todo con Duanel. La raíz ideológica más afín que encntramos en el primer exilio cubano no es el liberalismo sino el Macartismo, y la mitad o más del anticastrismo oficial hoy día es intransigente y no democrática en el sentido profundo de esta palabra.
IN-SIDE

Infortunato Liborio del Campo dijo...

"Analista, si seguimos ese criterio, no ha habido nunca comunismo ni en Cuba ni en la URRS ni en Cambodia ni en ningún lugar."
Vaya Duanel, te acabas de caer de culo, claro que no ha habido comunismo ni lo habrá por lo menos en los próximos 50 o 100 años. En comunismo no es una cosa que se construya expropiando los medios de producción y transfiriéndolos al Estado, sino que es la solución histórica real y práctica al capitalismo y a las sociedades divididas en clases.

Si no hay continuidad ideológica entre el pesamiento del Castrismo y el de el exilio si exsite un origen común. El ganster Fidel Castro, el joven ortodoxo Fidel Castro, el fundador del Movivmiento 26 de Julio Fidel Castro y el resto de las facciones perdedoras en la rebatiña por el poder tienen un origen ideológico común en la vida y la política republicana y ese origen no es marxista, ni es ideológicamente comunista, es nacionalista, antiamericano, patriotero, oportunista, todo lo que tú quieras, menos comunista y la mayoría de las organizaciones Revolucionarias anticastristas tienen ese origen común con el Castrismo. En los primeros meses del 59 nadie quería elecciones, todos estaba cómodos con el Gobierno Revolucionario de facto.

Lo que ocurre después del 61 es oportunismo político, ni en la Unión Soviética ni en los países del Este de Europa, ni en China, se expropió absolutamente toda al propiedad privada, eso sólo se dió en Cuba en 1968. ¿Por qué? Para garantizar el poder. Para garantizar tú poder, debes privar de poder al otro, privarle de sus medios económicos, de sus medios de expresión, privarle hasta de us hijos, subordinarlo integra y absolutamente. Eso fue lo que hizo Fidel Castro. Fidel Castro fue más allá, casi que eliminó el dinero de las relaciones entre las empresas, se eliminaron los sistemas presupuestarios de la construccíón, se cerraron las escuelas de comercio y economía, se eliminó la contabilidad, los sistemas de auditoría, etc, etc, etc.

Analista que etarán dadas las condiciones no significa que se vaya a producir al día siguiente, necesitará un proceso, yo no sé Miami, pero Cuba ya no da más, todo el mundo quiere un cambio. Vieron las estadísticas de la población, la gente se está muriendo y nadie quiere tener hijos y los jovenes se quieren ir. Yo se que pueden pasar algunos años pero espero que no sea una eternidad.

Además Duanel "Liberal y estatal son dos atributos que definen dos tipos de democracia" tiene un grave error de concepto. Es el Estado el que puede ser más liberal o menos liberal, esto es un pédulo que se repite desde la época de Adam Smith hasta la fecha. No existe Democracia Liberal o Estatal, lo que existen son Estados más liberales y menos liberales o mejor dicho el mismo estado puede ser más o menos liberal según las épocas. En inglaterra no ha habido un cambio de Estado desde la época de la Thatcher a la era Blair, sólo un cambio de matiz, con menos intervención del estado o con más, un poco más liberal o menos. Ah y en la era Blair la economía bajo la dirección de Brown tamnbién fue buena aunque es difícil comparar épocas.

Por otro lado el tipo de estado a lo Zapatero se parece más al del Narcizismo Tropical (bárbaro por Kubalgie) que al de la Dama de Hierro. Yo, realmente me he quedado pasmado con tantas similitudes entre el sistema de FC con el ZP tanto ideológicas como materiales, desde querer enjuizar a Aznar y Bush por la Guerra en Irak, hasta que los autobuses, los hospitales, las escuelas, etc no funcionan, el dirigismo en la prensa, las mentiras y el engaño constante al electorado, el intervencionismo en la designación de los organos de justicia y en la administración de justicia, etc. Que ZP no imponga un régimen totalitario no es porque no quiera sino porque no puede.

Duanel Díaz Infante dijo...

Pues yo sí creo, Kubi, que la dictadura de Castro ha sido comunista, por lo menos hasta 1990. Te digo lo que le dije al Analista: no ha sido el comunismo tal como se presenta en la teoría, pero es que en ningún lado ha sido ese idilio que describen los manuales. El castrismo, en la ideología y en la práctica, ha sido la forma cubana del comunismo. Con el nacionalsocialismo puede tener reminiscencias, pues recuerda que este copió un poco al bolshevismo, pero ideológicamente está muy lejos. El nacionalsocialismo es un ideología de derechas, que propugna el orden y la sumisión contra los principios de la Ilustración; el castrismo es de izquierda, habla en nombre de la liberación y pretende el cumplimiento defintivo de la Ilustración, aunque termina imponiendo igualmente la dictadura unipersonal. Pero yo creo que la diferencia fundamental pasa por el tema de la propiedad privada: esta no fue eliminada del todo los países que estuvieron bajo el fascismo, y sí lo ha sido en los comunistas, como Cuba.

No veo por qué, censor, esa declaración de "justicia social" y la libertad individual son incompatibles. Sólo lo son cuando el estado no emplee ya "los recursos que estén a su alcance", sino que los tenga todos a su alcance, es decir, cuando todo haya sido nacionalizado y se erradique la propiedad privada. Todos esos artículos que citas son ejemplos de socialdemocracia, semejantes a los que se pueden encontrar en muchas constituciones de países democráticos. Caes en el mismo maniqueísmo de Ichikawa: creer que la socialdemocracia es un paso al totalitarismo. A ver: si entre la constitución del 40 y el castrismo hay continuidad, complementariedad o coherencia, ¿por qué entonces Castro la derogó de facto desde 1960 y de iure en 1976? No niego que me haces pensar, pero te veo muy aferrado a una idea fija que se cae por su propio peso. Y acábate irte para Buenos Aires, hombre, a ver si mes das un respiro...

Duanel Díaz Infante dijo...

Liborio, nooooo... Aquí todos estamos más o menos de acuerdo en rechazar el comunismo, y tú con tu defensas del mismo introduces tremendo ruido en el sistema. Ya esto lo hemos discutido, así que no vamos a volver a hacerlo: a lo que yo le llamo comunismo tú le niegas ese nombre, que reservas para lo que según tú se producirá en el futuro. Claro que el origen del ascenso de Castro y de la revolución antibatistiana no está en el comunismo, pero lo que se impueso después fue una versión del comunismo. ¿para hacerse con todo el poder? desde luego, pero comunismo. ¿en qué otros países se eliminó la propiedad privada? ¿dónde fue que él dinero logró erradicarse por completo? Sólo en la Camboya de Pol Pot, donde el radicalismo comunista llegó al extremo más horroroso. Lo que más me extraña, Liborio, es que tú que eres comunista seas tan crítico con Zapatero y el PSOE. Te oye uno hablar y piensa que recibiste algunas clasesitas de Aznar, je, je. ¿En qué quedamos, te peinas o te haces los papelillos? Yo las similitudes no las veo por ningún lado. Los autobuses y los hospitales sí funcionan y no hay dirigismo ninguno: está El País que defiende al PSOE, pero El Mundo, el ABC y La razón que son de derecha. Creo que en tu percepción de España estás siendo presa de otra ilusión óptica, je, je.

Infortunato Liborio del Campo dijo...

Rechazas el comunismo o lo confundes porque no lo entiendes y por eso no entiendes que yo esté en contra de Fidel Castro y de Zapatero. Te recuerdo que el que trajo el tema no fui yo. En primer lugar lo trajo el japonés, y luego el Analista dio su definición, a veces este y yo coincidimos, cito: "Díme entonces Duanel, ¿dónde está el comunismo en Cuba? Que los medios de producción estén en manos del estado no hace a una sociedad comunista."

No, no lo hace y es por eso que todo lo que se disfrazó de comunismo no lo es, han sido sólo extremos del pendulo del liberalismo es decir el extremos opuesto. De esa manera te puedes encontrar estados que pasan desde un grado de liberalismo cero como el cubano hasta un liberalismo de 60% como el de la Thatcher, pasando por un término medio como España y aún Francia que parece que tomará un rumbo un poco diferente ahora. Veremos que pasa.

Ahora, Comunismo como sociedad Postcapitalista no ha existido, ni podía haber existido, ni existirá por muchos años y está en la teóría marxista especialmente en La Ideología Alemana que no podía existir, hasta tando no se den las premisas materiales para que esto suceda. ¿Cuando? No sé. Pero a la velocidad que camina el capitalismo no serán siglos, por suerte. No soy fanático de Aznar ni de Rajoy pero ante al alternativa de un Zapatero, ¿que tú quieres que yo haga? Las izquierdas necesitan renovación, (o demolición) siguen, como tú, repitiendo los clichés de la era soviética. Los partidos de izquierda se han convertido en los paridos de los mediocres y uno puede esta equivocado pero no ser un mediocre.

Si supieras lo que pienso sobre algunos temas, mi consecuecia con el materialismo dialéctico te podría parecer cruel. Como nací en el campo, me formé solo y no le debo nada a nadie, así creo que he llegado a ser un hiperbóreo y estoy tratando de averiguar si tú eres capaz de entender a un hiperbóreo.

Recuerda a Rimbaud "Hay que ser absolutamente modernos"

See you

Camilo dijo...

La teoría comunista se basa, en la práctica, en el ejercicio del colectivismo.

Hasta ahí, podría de cierta forma enmarcarse al proceso político cubano como "comunista".

Sin embargo, no es secreto que la teoría marxista no puede implementarse en la vida diaria (tampoco creo que haya sido la intención en Cuba), por lo que en estos casos sólo podría hablarse de intención, mas no de instauración.

Saludos.

camilo dijo...

Aunque insisto en el tema de "intención", creo ni siquiera eso en Cuba. El concepto de Kubi, "narcisismo tropical" parece bastante adecuado.

No olvidemos la tradición caudillista de Latinoamérica.

Anónimo dijo...

Duanel, la clave de la Constitución es el intervencionismo del estado, como te indican lo ejemplos que ya te he dado, y que no son los únicos. En relación al supuesto comunismo de Castro, me obligas a reiterar los argumentos mejor construidos por otros, lo cual agota, te refiero entre los que recuerdo ahora, al texto de Maurice Halperin “The Rise and Fall of Fidel Castro” (University of California Press, 1972), que es un verdadero clásico de la académia --realmente me asombra su visión tan temprana--, y si no resistes la tradición académica (¡deja que te agarre Quiñones!) y prefieres uno de la tradición intelectual, vale el de Sam Dolgoff, “Cuban Revolution: A Critical Perspective” (Black Rose, 1996), un texto sumamente extraño, una crítica desde la izquierda. Lamento haberte malogrado el festín con Ichikawa, pero ya lo agarraremos.

Duanel Díaz Infante dijo...

Camilo, sí hubo instauración, todo no quedó en intención o bla bla bla: nacionalización de todo, eliminación de la propiedad privada, partido único, movilización de toda la población en torno a la defensa y a la producción, ideología marxista-leninista. Que el castrismo continúa en alguna medida tradiciones cubanas y latinoamericanas como el cadullismo es indiscutible, pero es comunismo, y como tal hay que combatirlo.

Duanel Díaz Infante dijo...

Censor, una vez más (y agota repetirlo), no es lo mismo el intervencionismo que propugna la socialdemocracia, que es el que hay en la constitución del 40, y el estado totalitario. Este, en rigor, ya no interviene, pues lo ha absorvido todo: no tiene afuera, como el texto según Derrida. Ningún pasaje que cites de la constitución del 40, ni ningún escrito académico o intelectual, puede salvar esa diferencia, que no es una diferencia de grado, sino de esencia.

Anónimo dijo...

Curioso como citas a Derrida, ¿afrancesamiento? Y sí dentro de su argumento siempre analógico parecía que él tenía razón cuando decía que no había nada fuera del texto. No sé por qué me preguntaba entonces, mientras lo leía, qué hacían mis manos al sostener, pasar las páginas y cerrar su texto. Recuerdo con gracia como saltaba en cada entrevista para aclarar lo que decían sus textos. Puro relativismo. La socialdemocracia está en el mismo camino del totalitarismo: sigue intentado el milagro de la justicia social.

Duanel Díaz Infante dijo...

No líes, censor, no líes. Que haya hecho esa cita de Derrida no implica que esté de acuerdo con esa tesis de Derrida. Sólo te digo que en el totalitarismo el estado no tiene afuera, como el texto "según Derrida", no según yo. Mientras que en la socialdemocracia sí lo tiene. La diferencia es, insisto, de esencia y no de grado.

Anónimo dijo...

El comunismo ha sido lo mismo en todas partes, por supuesto que cada dictador comunista, le imprime su impronta, Lenin, Stalin, Mao, Pol Pot, Castro, pero sigue siendo comunismo con su secuela de muerte y desastre. Llamarle fascista a Castro es una tontería, es marxista, todo lo marxista que se puede, el marxismo convenientemente aplicado no lleva a otra cosa que a lo que es Cuba hoy, como donde quiera que se ha aplicado, que Castro pudiera tener caractéristicas fascistas, sin dudas, es más fácil que un comunista se convierta en fascista a que se convierta en demócrata, pues comunismo y fascismo tienen algunas características comunes, estatismo, etc, digamos que son primos,pero no debemos cometer el error de creer que lo que ha habido en Cuba bajo Castro no es otra cosa que comunismo del bueno, ese que comienza por convertir en materia fecal el oro. La verdad es que bajo el fascismo puede haber prosperidad económica,pero eso nunca ha ocurrido ni ocurrirá bajo el comunismo.

Camilo dijo...

Estimado Duanel:

Cuando hablo de "comunismo" me refiero a la teoria marxista "per se", con todas sus ridiculas utopias al estilo de la inexistancia del dinero, el trabajo como bien supremo y la 'proletarizacion' del estado. Es imposible su realizacion material. (Que bueno!)

En el caso cubano todo el proceso, absolutamente todo, estuvo signado por la personalizacion del estado como instrumento de mantencion del poder. En esos terminos, solo podemos hablar de 'colectivismo' y no otra cosa. Colectivismo, por cierto, falso en esencia, pues no se puede obviar la existencia de una elite aun mas explotadora que cualquier otra conocida.

Es el uso de una utopia inoperante como justificacion.

Duanel Díaz Infante dijo...

Totalmente de acuerdo, Camilo.

Anónimo dijo...

Muy bien Camilo: "En esos terminos, solo podemos hablar de 'colectivismo' y no otra cosa. Colectivismo, por cierto, falso en esencia, pues no se puede obviar la existencia de una elite aun mas explotadora que cualquier otra conocida".
Estás en el camino pero te faltan un par de pasos: el colectivismo es una de las varias expresiones económicas del intervencionismo estatal, que sólo puede ser puesto en práctica por un modelo vertical del estado, como el que reglamentaba precisamente la desdichada Constitución de 1940.
De cualquier forma lograste persuadir a Duanel. Ahora sí que estoy seguro que va a superar al chino, al coloradito y a la semilla caricaturista de Barcelona.

Duanel Díaz Infante dijo...

Oye, Censor, que esté de acuerdo con que lo que ha habido en Cuba es colectivismo y no el comunismo del que hablaba Marx (más utópico que científico, a su pesar), no es que haya sido persuadido. Yo sigo en las mismas, y con las evidencias de mi lado: el castrismo no ha sido el cumplimiento de la constitución del 40 sino su entierro. Así que lo siento: sigo en la ignorancia y no podré superar a nadie. Creo que vas a tener que buscárte otro discípulo menos refractario, je, je.

Anónimo dijo...

Insistiré aunque, para ser justo, yengo que reconocer que ya erea mejor que la nuez moscada.

Caminante dijo...

Aunque tarde, me "apropincuo" al festín para disponer de los restos...

No creo que pueda condimentarse mucho más el desaguisado, y sin embargo me tienta zambullir la cuchareta. De cómo y a partir de cuáles razonamientos creció esta conversación, ha quedado bastante claro por ahí encima, donde hay mucho y hasta bastante bueno para leer: La aglutinación del japonés, apuntalada con esmero por el Censor, peca de cortar lo bueno por querer quitar lo malo; tiene saborcillo a paranoia –no sé si otélica o macartista. Sin embargo, parapetarse tras el anticomunismo para desentrañar por oposición, la naturaleza del sistema político cubano, tampoco me parece mejor idea. Esa camisa es estrecha y de las que encogen.

Salvo aproximaciones muy breves, o alguna que otra salpicadura, todos parecen asumir como indispensable, el apareamiento del fenómeno cubano, con algún andamiaje teórico, ideológico, político o discursivo –si es que vale la pena hacer distinciones- de aquellos denominados históricos, convencionales o universales. Yo prefiero hablar de totalitarismo ecléctico, que suena medio pijo, pero le sobra calado.

Lo que sufrimos, al menos desde mediados de los años 60, tiende más al pegote –vacío y policromado-, que al delineamiento ideológico serio y consecuente... lo que se entiende quizá, por oportunismo político, y que yo –para descargarlo de tantas y tan feas connotaciones- gusto llamar la coyunturalidad.

Un país donde se mezcla el “pioneros por el comunismo” con el “socialismo o muerte”, no puede estar interesado el desarrollo de un patrón ideológico homogéneo. A lo sumo, en el bandazo propicio entre los extremos de un area política que mal pudiéramos definir por “izquierdas”. Uno de los grandes errores de la confrontación con el totalitarismo cubano, ha sido apoyar las "deslegitimaciones" con dudosa nomenclatura, sin percatarnos de la facilidad del “aparato”, para zafarse de la marca, y autoadjudicarse cualquier otro calificativo menos inconveniente. Vincular el sistema cubano con tendencias políticas más o menos reconocidas, sea esto en cuanto a precedente o a desarrollo ulterior, no hace más que legitimar teóricamente su desarrollo en tanto sistema. Algo que casi siempre ocurre en detrimento de la dicha tendencia. Y no es que me acongoje que “comunismo” en tanto concepto –para tomar un ejemplo-, sufra mal interpretaciones teóricas a causa de su “hijastro” cubano –que también mortifica-, sino que a todas luces, se está malgastando la potencialidad del perjuicio.

En el caso de Cuba, no debieran utilizarse con tanta frecuencia una serie de herramientas para el análisis histórico, ideológico y hasta ontológico, que lucen de ordinario tan descolocadas, por extracontextuales. Es decir que no se desgajan del asunto cubano, ni temporal, ni física, ni metafísica, ni guayabéricamente, a no ser por fuerza mediante... “cañosniésmoslos” diría el pancho. Y esto va para los “afrancesamientos” puntiagudos, de los que no solo padece el bueno de Duanel.

Pero todavía peor, es dejarse llevar por la retórica que el propio régimen constantemente reelabora, para adormilar los estómagos del país. No hace falta agarrar a Van Dijk para descuajeringar discursos! Antes de sacrificar la vaca en el matadero de los cuarenta, más nos convendría preguntarnos porque se aprende en Cuba que el PCC, Baliño, Marinelo, el PSP, Chibás y hasta el Directorio Revolucionario pueden caber en un mismo saco... Vaya y pregunte en un bar de tapas en España, si hay diferencias entre anarquistas, socialistas y comunistas. Y luego desembarque en el Malecón con la misma pregunta...

Y yo me autoflagelo: Países como Alemania o España, padecieron catástrofes como el Tercer Reich o la Guerra Civil –que salvando todas las distancias pertinentes- pueden equipararse en tiempo transcurrido e impacto sociocultural, al arribo de la revolución en Cuba. Sin embargo, la manera de convivir con el entrepaño de izquierdas –DDR inclusive- fue absolutamente diferente. Y eso (por encima de las diferencias geográfico, económico y culturales), tiene que ver con la tergiversación del contenido ideológico de la izquierda política, a manos de la industria del adoctrinamiento cubano.

La unipolarización de todos los estratos cubanos, más que con hilachas del pasado, debiera explicarse –además- a partir de la concentración en un solo individuo/objeto de todas las cualidades del Tótem, plus poderes monoteístas. (De otra parte, encarnación del “fatum” geográfico, en tanto Isla/cazuela y calabaza.) Un razonamiento asociado más a la antropología que a la política... bueno, casi.

Puff, ya me cansé... que yo hacía rato no entraba tanto en calor, y lo que tiro son un par de “chicharitos” desde mi Blog -cuando no me da por subir música. Si me repongo, les añado algo acerca de la distinción entre fascismo y comunismo, un parentesco que, para mi pasmo, se extiende como una peste por el subconsciente social (si es que semejante cosa existe)... claro, por causas naturales y entendibles.

Un fuerte saludo gente, me complace participar...

Duanel Díaz Infante dijo...

Muchas gracias, Caminante, por tu comentario. Ahora vengo de darme una vueltecita por La patria falsa, donde siempre hay gratas sorpresas. Sí, no hay en Cuba un patrón ideológico homogéneo, ha habido virajes y componendas, pero yo insisto: el comunismo ha sido la base, siempre en maridaje perverso con el nacionalismo, claro.

Anónimo dijo...

¡tremenda descarga! "tiene saborcillo a paranoia –no sé si otélica o macartista": El japonés es un marxista ¿diversionista?, pero el censor parece un straussiano: ¡qué clase de mezcla!

Anónimo dijo...

Me acabo de leer Mitos del antiexilio, el origen de este teje maneje mediático, y no puedo menos que hacer una reverencia pues el hombre tiene la cabeza muy bien equipada, nada de metratranca ni de muela marxistoide, tira duro y al pecho, hay cosas en ese libro con las cuales no puedo estar de acuerdo, causa quizá de mi formación marxista, algo que queda siempre en el inconsciente, pero el caso es que su argumentación es de una lógica meridiana, y al menos está logrando debate y en mi caso me ha puesto a pensar sobre ciertos presupuestos que este hombre desmonta muy bien.

Ramón Vergara Oropesa

Isis Wirth dijo...

Cierto!, no me había dado cuenta: el Censor parece ser un straussiano. Quizás ahora se expliquen muchas cosas.
Saludos,

Infortunato Liborio del Campo dijo...

Duanel "Un fantasma recorre al mundo, el fantasma del comunismo"
Si Hugo Chávez, en un torpe militarote que quiere intaurar una dictadura en Venezuela, reproduciendo los métodos de Castro el Magno, la culpa es Marx y del comunismo. Si Evo Morales se "coloca" en una de sus floclóricas prácticas y expropia las refinarías de Petrobras, la culpa es de Marx y del comunismo. Si Correa le da correazos a los diputados ecuatorianos para que no se le opongan al cambio de la constitución es culpa de Marx y del comunismo. Yo vengo llegando a la conclusión de que para ti Marx y el comunismo son el origen de todos los males de la tierra en los últimos dos siglos, sólo que no eres original, es por eso que el Manifiesto Comunista comienza "Un fantasma recorre el mundo, es el fantasma del comunismo" Pero si te empecinas... tú maletín.

Creo que el Censor y el Caminante te han dado suficientes elementos. Pero por si fueran pocos, debo recordarte que la Constitución del 40 fue la hija del matrimonio Batista-Comunista y si Fidel Castro limpió el suelo de Cuba con la Constitución de 40 fue con la constitución del gobierno donde los comunistas tuvieron más participación. ¿Cómo los comunistas son promotores de una de las contituciones más avanzadas y democráticas del mundo y luego son los padres de la tiranía más larga del mundo? "Un fantasma recorre el mundo..." Uuuuuuuuuuh! jajaja

Duanel Díaz Infante dijo...

Liborio, en la constitución del 40 participaron los comunistas (creo que había cuatro en la constituyente) pero no es una constitución comunista, sino más bien socialdemócrata. No deslegitima a la propiedad privada, como hace la de 1976. "¿Cómo los comunistas son promotores de una de las contituciones más avanzadas y democráticas del mundo y luego son los padres de la tiranía más larga del mundo?", preguntas. Te respondo: muy sencillo. En la oposición los comunistas, o en alianzas con otros partidos, los comunistas son "buenos"; en el poder, son una plaga.

Infortunato Liborio del Campo dijo...

Lo que no entiendes es que esos 4 en la constituyente representan un corrimiento hacia el rojo de toda la sociedad, que con sus defectos seguía un derrotero democrático que fue interrumpido por Batista en 1952 y que fue tronchado definitivamente por el castrismo durante los primeros años de la Revolución, aliándose de forma oportunista con la Unión Soviética. Fidel Castro fue comunista durante la era soviética de la misma forma que ahora es chavista, por conveniencia. Y adoptó los métodos soviéticos, no porque estuviera ideológicamente convencido sino porque la nacionalización privaba de los medios económicos a sus enemigos. El problema es que pretendes ver filiaciones donde no las hay. Si el que hubiera tomado el poder hubiera sido Blas Roca o Carlos Rafael Rodríguez, te pudiera dar la razón en cuanto a la filiación comunista de la dictadura, pero en el caso de Fidel Castro no es así. Fidel Castro es el producto ideológico de unas condiciones sociales y personales muy concretas. Hijo de español antinorteamericano a causa del síndrome del 98 y criado en las tierras de la United Fruit Company en Oriente. A ese origen frutero o bananero pertenecen las dos figuras más influyentes de la política cubana a partir del 33 hasta la fecha. Fulgencio Batista y Fidel Castro Ruz y también el clan de los Díaz-Balart con el que FC estuvo emparentado en su momento y que demuestra como su ideología no tiene un origen comunista. Ni fue, ni es, ni será comunista. Lo demostró cuando se "desmerengó" la URSS, cuantas cosa no les tenía guardadas, que si los cacharros que le vendían, etc y luego se reconciló con los cristianos y hasta los santeros. Luego de perseguir las religiones durante decadas, ahora permite las religiones dentro del partido. Por fin ¿las religiones son o no son el opio de los pueblos? ¿Se puede ser comunista y creer en Dios? ¿Se puede ser materialista dialéctico y hacerse santo? (eso me hace recordar un cuento buenísimo de Senel Paz) Además ¿que tipo de comunismo es el de Fidel Castro para el que hay un solo imperialismo, el americano? ¿Los franceses no son imperialistas, ni los españoles, ni los alemanes, ni los japoneses, ni los ingleses? ¿no hay capitalismo en esos países? Se puede ser enemigo de Bush y amigo de Miterrand o Pierre Trudeau? ¿Estos dos no son enemigos de clase? ¿El capitalista canadiense y el español si pueden ir a explotar a los cubanos pero el americano no? ¿El capitalista español y el canadiense son amigos de la clase obrera? ¿La coexistencia pacífica con los grandes capitalistas, mientras se hace la guerra en tres continentes?¿Ese es el comunismo? Eso es oportunismo. Un oportunismo que no se queda ahí, sino que como el comunismo no le da réditos, ahora se tranforma de Socialista del Siglo XXI y empieza a atacar a países de tercer mundo como Brasil porque no se alínea con el monigote de Hugo Chávez. El doble racero en el tratamiento de los países y dirigentes políticos de los diferentes países capitalistas según estén a su favor o en contra. Decir que los dirigente chinos eran imperialistas y fascistas y luego decir que China es un ejemplo de lo que el socialismo puede realizar en un país.¿Esa ambivalencia, ese servirse de todos para proteger sus propios intereses personales es lo que tú llamas comunismo? Respeto tú opinión pero permíteme no compartirla.

Anónimo dijo...

siempre son una plaga, pero en la oposición se hacen los buenos, por supuesto que el comunismo es el culpable de la mayoría de los males del siglo xx, más aún que los nazis, cuya paso fue relativamente breve, carnicero pero breve, mientras que el paso de los comunistas ha sido demasiado largo y más carnicero que el de los nazis, y si una idea, la marxista, genera en su aplicación tanta sangre y miseria, evidentemente no sirve, o sirve para el mal.

Anónimo dijo...

no entiendes, buen muchacho, si carlos rafael rodríguez o blas roca toman el poder, hubiese sido la misma mierda, comunismo rafaelista o comunismo blasista, lo que no entiende gente como tú es que cada pillarajo de estos le imprime al comunismo su impronta personal, faltaba más,pero sigue siendo comunismo, leninismo, stalinismo, etc, son meros motes para no desacreditar la idea del comunismo, lo malo no es el comunismo, te dicen, lo malo son algunos hombres que no lo aplican bien, pamplinas, lo malo, lo realmente malo es el comunismo que donde quiera que se aplique lleva a los peores hombres al poder, aparte que gente más servil que blas roca y carlos rafael con el comunismo estaliniano dificilmente lo encontrarás en ningún otro país, para mí que se pudran todos.

Duanel Díaz Infante dijo...

Muy bien por los dos últimos anónimos. Aprende de ellos, Liborio. Esos cuatro en la constituyente no representan ningún corrimiento hacia el rojo de toda la sociedad, pues eran muchos más los de otros partidos. Lo que tú no acabas de entender es que el hecho de que Fidel castro haya sido comunista por oportunismo no hace que lo ha habido en Cuba bajo su gobierno sea por ello menos comunismo. Ha sido comunismo, aunque Castro desde luego que sea un producto de muchos otros factores. Birán, United Fruit, cartica infantil al presidente de los Estados Unidos, todo eso está muy bien, pero lo que ha habido en Cuba ha sido comunismo. Y la constitución del 40 no era una constitución comunista. Blas Roca y Carlos rafael no tomaron el poder, pero se adhirieron a él, fueron utilizados por castro y, al alinearse este con la Unión Soviética, fue la ideología de ellos la que rigió en esas décadas.

Anónimo dijo...

mitos del antiexilio, de armando de armas, es un libro fundamnetal, aunque creo que en algunos aspectos se queda corto.


elio manzoni,, italia