martes, 26 de junio de 2007

La mala educación

A punto de terminarse el actual curso escolar, un reciente artículo en Encuentro en la red llama la atención sobre la crisis de la educación en Cuba. Fue justamente esa falta de maestros, sobre todo en la escuela primaria, la que pretendió paliar el programa de formación de “maestros emergentes”. Como los “trabajadores sociales”, son estos jóvenes egresados de la enseñanza media que por su bajo rendimiento académico no “cogieron carrera”. Luego de un curso de solo un año, los ponen al frente de un aula y los fuerzan a realizar estudios superiores en otro programa, el de la “municipalización de la universidad”, que instituyó sedes universitarias en todos los municipios del país.

Como estuve un semestre trabajando en ese llamado “objetivo 1”, puedo dar fe del despropósito. Un verdadero derroche de recursos, pues, una vez egresados de ese ciclo, los nuevos universitarios, peor preparados que los de la universidad regular, no tendrán apenas oportunidades de trabajar en su “profesión”: Psicología, Comunicación social o Estudios socioculturales. No exagero al decir que una buena parte de los “maestros emergentes” de primaria a los que impartí Gramática española y Apreciación literaria se encontraban rozando el analfabetismo funcional; a una ortografía deficiente sumaban la dificultad manifiesta para leer en voz alta con fluidez. ¿qué se podrá esperar de los niños que aprendan a leer y escribir con semejantes profesores? ¿de esos “emergentes” de secundaria que, convertidos por decreto en hombres del Renacimiento, no se especializan ya, como antes, en una asignatura, sino que las imparten todas?

He aquí el último paso en una degradación iniciada décadas atrás. En mi época de alumno de primaria, en los ochenta, las profesoras “viejas”, las de "antes", tenían como cierta aura; se las consideraba mejor preparadas y educadas que a las recién egresadas del Pedagógico. ¿cuántas anécdotas no se puede hacer de aquellas famosas “Makarenko”, muchas verdaderas energúmenas?

La masividad llevó a la falta de prestigio social del maestro, a una pérdida de autoridad que no ha estado, en nuestro caso, vinculada a ningún movimiento contracultural sino a la incuestionable hegemonía de la ideología oficial: nuestro 68 no fue el de la playa bajo los adoquines sino el de la conmemoración de los "cien años de lucha" y la cristalización de esas falacias que repetíamos hasta el cansancio. ¿La República? Neocolonia, miseria y corrupción. ¿los autonomistas? Retardatarios del proceso ascensional de la nación. ¿el capitalismo? La explotación del hombre por el hombre.

¿Qué otra cosa sino "el pueblo más culto del mundo" puede resultar de semejante paideia?

41 comentarios:

Infortunato Liborio del Campo dijo...

Cuando lo leí en encuentro, me imaginé que el artículo te iba a venir de perilla. No te voy a engañar el comentario no es nada del otro mundo, ni da para más, pero es bueno que mantengas las teclas calientes.
En mi experiencia personal, como padre, cada curso es peor, cada año tengo más problemas. Por eso los padres acuden a soluciones alternativas, de los profesores que imparten clases particulares, lo que acentúa las diferencias sociales, que siempre existieron porque no es lo mismo ser del Vedado que de Manajanabo, pero que ahora son mayores, porque las familias que reciben remesas o los padres trabajan en el turismo, tienen la posibilidad de pagar clases extras. De hecho ya una parte de la educación no es gratis. Sin mencionar que una proporción importante de niños que no se alimenta bien y eso afecta sus capacidades para el aprendizaje. Es lógico que este desastre pase, porque economía que no funciona, estado que no puede cumplir con sus obligaciones sociales. Es verdad que no se cerró ninguna escuela, pero el que da las clases es el televisor. Siguiendo esa lógica los niños podrían quedarse también en sus casas. Que desastre.

Duanel Díaz Infante dijo...

Sí, lo del televisor también está en la llamada "Universidad para todos", del Canal Educativo, que es otro derroche de recursos por gusto. Lo de las clases particulares se extiende cada vez más entre quienes aspiran a entrar en la Lenin y a coger carrera, y ahí, como bien dices Liborio, se manifiestan claramente las diferencias sociales. Creo que sobre estos temas de la educación no se habla lo suficiente, habría que investigar bien cómo fue el proceso en los sesenta y setenta. No conozco nada publicado sobre eso, así que si tienen cualquier dato que aportar, los animo a ponerlo aquí.

analista dijo...

Otra de las causas de las abrumadoras faltas de ortografía en maestros y por consecuencia directa potenciada en los alumnos es la carencia de libros. Hasta la década del 90 - puedo constatar hasta el 1985- se imprimían libros de la literatura mundial en papel reciclado sin ningún lujo a precios accesibles para toda la población. Así podíamos leer a los clásicos franceses, españoles, norteamericanos junto a otros libros de amena literatura. La lectura ayuda con creces a la ortografía. Nada de ésto existe. Los pocos libros que hay se venden en librerías en CUC, y en el mercado libre los precios son impagables para una familia normal. Libros pueden comprar los que envían a sus hijos a clases particulares, sobre todo para que entren en la Lenin y no tengan que irse a la caterva de los Preuniversitarios en el campo. Es decir, los que tienen acceso a divisas. Estando hace poco fue a ver una actaución de mi sobrina. La presentadora comenzó su discurso con un "haiga" en la primera frase y por ahí siguió, fue un milagro que no me diera un infarto. La TV no puede suplir a la escuela pues la cultura y la educación que ofrecen buenos pedagogos no puede suplirse con acumulación de saber. Por ahí existe un cortometraje en la Internet, cuyo nombre no recuerdo, que trata exactamente sobre eso: mucho saber sobre cultura pero ninguna cultura y educación.

analista dijo...

disculpas, el teclado me omitió algunas palabras

"Estando en Cuba fui..."

mitambor dijo...

Y cada vez que un suizo me dice: "pero allà la educación es elevadísima, no?"

Anónimo dijo...

Realmente has "blindado los argumentos" como mencionaba uno de tus lectores, pero hasta el aburrimiento: escribe algo más sugerente, aunque sean solo faltas de ortografía, que ya me rindiendo por cansancio todos estos blogs. Por cierto, estuve leyendo la bobería de Ponte con Busto: ¿es cierto todo eso? Curioso y ¿así es como se trata la nueva camada? Ahora comprendo el significado de la C en UNEAC, ¿necesito decirlo?

Anónimo dijo...

van rindiendo

Duanel Díaz Infante dijo...

Oye, gracias por el elogio, je, je. Mañana vengo, de seguro, con algo más interesante: un diálogo con Pedro Marqués sobre el tema del suicidio en Cuba. Yo hago las preguntas, claro, y él ofrece información y su interpretación de las causas de tan interesante fenómeno. Para más adelante, por ahí tengo algunas cositas empezadas que deja ver si me inspiro y las termino.

Ricardo T. dijo...

No creo que la crisis actual de la educación sea privativa de Cuba, me inclino a pensar que se trata más bien de una crisis generalizada (aquí me arriesgo) en toda la sociedad contemporánea. En Francia por ejemplo, algunos intelectuales y filósofos como Alain Finkielkraut utilizan términos casi apocalípticos para definir la crisis que atraviesa el sistema educativo francés, términos como “colapso”, “desastre” o “naufragio”.

Desde finales del siglo XIX, Francia ha venido asimilando e incorporando en sus escuelas primarias y secundarias las innovaciones que muchos pedagogos llevaron a cabo. Ejemplo de ello están la italiana Maria Montessori, el francés Célestin Freinet, el tándem formado por el belga Ovide Decroly y el famoso filósofo americano J. Dewey e incluso nuestro “camarada” Anton Makarenko y su “hombre nuevo” de marras. Pero al parecer ni estos aportes ni la masificación y no democratización de la enseñanza han aportado los resultados esperados.

Según las tesis desarrolladas por J.C. Passeron y P. Bourdieu luego de los disturbios estudiantiles de mayo del 68, la escuela sería apenas un mecanismo de reproducción de las desigualdades sociales y un medio de perpetuarlas. Creo, Duanel, que se podría llevar a cabo un análisis del caso de Cuba a través de las claves que propone Bourdieu (no sé si ya otros lo han hecho) pues me parece que, a pesar de la profunda ideologización y de los esfuerzos del castrismo, en este sentido ha fracasado.

Cuando utilicé recientemente la palabra epíteto, mis alumnos (el equivalente de 9° grado) me miraron como si acabara de decir una grosería o les hubiera mentado la madre ; y ni hablar de la incapacidad para indicar un complemento directo o indirecto, las faltas de ortografía y paso.

Duanel Díaz Infante dijo...

Hasta donde sé, Ricardo, no se ha hecho ese análisis. Pero creo que no se podrían perder de vista las diferencias entre la escuela en un país capitalista y en uno socialista. También en aquellos son "aparatos ideológicos del estado", como diría Althousser, pero aquí se añade la promoción por decreto: la propia masividad es parte de la ideología. Y esto conduce de cabeza a la catástrofe que conocemos: tanta promoción lleva a bajar el nivel, a los maestos con faltas de ortografía...

la palma dijo...

ricardo t. que bueno que le vengas a dar algunas lecciones al compañerito Duanel, muy instruído y que según conozco estudió en Cuba y cuyas maestras deben haber sido Makarenkas. En el mejor de los casos vamos a suponer que el autodidactismo de él sea tan prolífico que estudio en su casa y se lo aprendió todo.

Siempre me pregunto en estos casos tan maniqueos:¿Qué cosa tan grande le ocurriría para que propaguen tanto infortunio?
¡Qué pena,un muchacho todo porvenir, toda promesa, disminuirse en hacer de ideólogo!

Duanel Díaz Infante dijo...

No, La palma, no tuve ninguna maestra Makarenko, aunque sí una que porfiaba, mira tú, que "cayó" estaba en presente. Que haya estudiado en escuelas cubanas no me obliga a hablar bien de la educación cubana: el estado, no lo olvides, existe para servir a los individuos y no al revés. No propago ningún infortunio, comento una realidad qie está ahí. Ideología: "falsa conciencia" según Marx. Eres tú quien hace de ideológo al pretender maquillar la catástrofe.

la palma dijo...

Duanel, algo bueno te tiene que haber pasado. Dilo también.
Es lo que pienso.

Jorge Luis Arzola dijo...

Ya llegaron los camaradas, Duanel. Últimamente no hacen más que rondar por ahí. Yo no tuve ninguna maestra makarenka, pero si un profesor bien hijo de puta, que despues se convirtió en esbirro torturador de DTI, según su clara vocación. Ah, y a esto es lo que yo llamo "propagar infortunios"...¿Por qué no hacerlo? ¿Por qué no denunciar las verdades acerca del castrismo, incluso sus múltiples hechos de sangre, que todos conocemos más o menos, y que han sido suficientemente documentados en unos cuantos casos?

Sosa dijo...

Yo tuve la experiencia de dar clases en secundaria, pre y universidad, sobre todo universidad. Pudiera escribir varios tomos sobre los disparates, los anormales que eran nuestros superiores, las barbaridades cotidianas. Y de la miseria de albergues, los trabajos forzados, los castigos, el fraude. Es mucho. Y ahora es peor, me imagno.

Caminante dijo...

He soltado la carcajada con el "ya llegaron los camaradas" de Arzola... :o)

Yo soy de los que trato de conciliar: hasta de vez en vez escribo algo de "lo bueno" -¿pecata minuta?-, pero es sabido que las medias tintas se pagan caro. Pregúntenle a mi carne...

El adoctrinamiento mismo ha convertido la discrepancia en excepción: la estigmatiza como sediciosa... fuente para el desprestigio irreflexivo y deliberado. Nuestras "diatribas" sin embargo, debieron ser revolución, debieron nutrir... pero nunca, ni siquiera en su balbuceo sesentero, el discurso comunista admitió contraréplicas.

Hay que decirlo todo -y hoy por hoy, eso significa "todo lo malo", porque saña ha sido lo único que acumulamos con éxito durante tanto tiempo-, ya da igual si por ayudar o por demoler; lo que no podemos es cortarnos los 35 milímetros de lengua que nos quedan. Cierto que a estas alturas, articular es casi un contrasentido en la isla, por eso el que puede lo intenta desde afuera...

Yo también impartí clases... a los trabajadores sociales, en la universalización, y en cuanto programa absurdo hubo por esta época. Bien por Duanel escribirles una cuartilla: Algunos Posts no llevan retórica, se ilustran desde cada subjetividad, a partir de referentes ampliamente socializados. Ya habrá oportunidad para nadar en aguas más profundas: la mala educación como lastre del comunismo, el adoctrinamiento, o la tergiversación de nociones fundamentales como "pedagogía" o "cultura".

Habrá que llegar...

Anónimo dijo...

Parece interesante lo que comentan sobre los maestros y aquí va un dato curioso: hasta 1968 no muchos pero algunas familias de la burguesía desclasada que por uno u otro motivo no lograron irse decidieron educar a sus hijos en privado, lo cual era legal aunque sumamente peligroso. Y muchos de los ex-profesores de las escuelas de Belén, Marista y de la universidad de Villanueva, se dedicaban a dar estas clases. Todo esto se acabó con la ofensiva revolucionaria y la liquidación de los cuentapropistas.

Anónimo dijo...

“Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos”, de Santiago Alba
El libro que unió la estética, la ética y la revolución
28/03/2007
Pascual Serrano/Rebelión

El libro que unió la estética, la ética y la revolución

Hoy podríamos decir que existen tres lugares en el mundo donde el enfrentamiento con la barbarie del gobierno estadounidense es más evidente. Tres puntos del globo terráqueo que son ejemplo de dignidad, lucha y heroísmo. Dos de ellos lo están pagando con sangre derramada cada día y cada hora, un tercero tiene el mérito de llevar casi cincuenta años liderando la defensa de su soberanía y su solidaridad con los países empobrecidos. Esos tres lugares, tres pueblos, son Palestina, Iraq y Cuba, y sobre ellos trata Santiago Alba en su libro “Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos”.
Con esa prosa que tanto le envidiamos muchos, Santiago Alba nos explica, no sólo esas luchas sino la vergüenza de continuar dormidos en nuestras sociedad de celofán y neón sin ver la realidad. Pero es que, además, mientras algunos escribimos a golpe de hemeroteca y bibliografía, Alba escribe de lugares donde ha estado, de personas con nombre y apellidos con las que ha conversado, de tragedias que ha vivido. Y como algunas de ellas he tenido el privilegio de compartir con él, aún admiro más su capacidad para encontrar las palabras, las reflexiones y las conclusiones que yo nunca hubiera podido conseguir.
Los textos recogidos en esta obra logran transmitirnos elementos tan difíciles como la emoción de esas luchas y sus verdaderas causas para despertar la indignación en cualquier persona de buena voluntad. Y es que si tuviéramos que dividir a las personas entre honestas e infames, las primeras serían las que logren indignarse con lo que escribe Alba en esta obra y los segundos los que no se inmuten ante lo leído.
Con este libro podrían entender al combatiente suicida porque “los cristianos nunca nos mataríamos para matar a otros porque nunca nos mataríamos para salvar a otros”. “Estamos acostumbrados a explotar, utilizar e instrumentalizar el cuerpo de los otros; estamos acostumbrados a lanzar cuerpos ajenos, cargados de munición, contra nuestros enemigos. Eso es lo cristiano: no jugarse jamás el propio pellejo”. Podemos comprobar la contundencia con que Alba responde al premio Nobel israelí Imré Kertész: “Si Kertész hubieras sobrevivido realmente a Auschwitz, si hubiese sobrevivido, habría vuelto a ponerse su camisa rota, con la estrella amarilla de David en la solapa, y habría bajado a la calle, desde su olímpico balcón, a erguirse, viejo valiente, delante de los tanques que iban a ármala con la estrella de David estampada bajo el cañón”. O como abraza a Edward Said y su mensaje: “Si no se podía ser más fuerte que ellos, había que ser más justos, más inteligentes, hacer sonar más alto las verdades que sus mentiras”.
Santiago Alba nos explica desde su experiencia en Túnez como es el mundo musulmán, ese al que tanto tememos: “Mohammed está tan loco que un día recogió a mi hija, que se había caído de la bicicleta, y le dio un caramelo. Seguro que está pensando en lanzar un avión de pasajeros contra la Torre Eiffel”.
Su capítulo “Iraq, un cuento de niños” es estremecedor. Ahí nos escribe sobre los niños iraquíes y su diferencia con los nuestros, la diferencia “entre comer bollicaos y margarina y recibir bombas y respirar uranio empobrecido”. De esas madres en el hospital infantil de Bagdad: “En cada habitación hay seis camas y en cada cama hay –no un niño, no- una mujer velada, sentada, erguida, grande, y cada mujer velada sostiene en su regazo a un niño enfermo. Ellas son las camas de sus hijos”. Quien no se emocione con ese capítulo no debería tener derecho a considerarse humano.
Alba nos explica también ese mundo, esa realidad que vendrá y nos encontrará dormidos: “La ‘guerra global’ permite borrar toda distinción: la distinción entre rebeldes y terroristas, entre disidentes y criminales, la distinción entre legalidad y legitimidad, entre seguridad y libertad, entre guerra y paz, entre civiles y militares, entre seguridad interior y exterior, etc. Pero resulta que esta flotación, esta indistinción de las categorías jurídicas es precisamente lo que hasta el siglo XX se llamaba ‘barbarie’ y desde entonces se llama ‘totalitarismo’”.
Y mientras todo eso sucede, “mientras nosotros nos distraemos viendo por la televisión como EEUU bombardea Iraq, mata a sus niños y se apodera de su petróleo, EEUU aprovecha para bombardear Iraq, matar a sus niños y apoderarse de su petróleo. ¿O es quizás al revés? Mientras EEUU bombardea Iraq, mata a sus niños y se apodera de su petróleo, nosotros nos distraemos viendo por la televisión como EEUU bombardea Iraq, mata a sus niños y se apodera de su petróleo”.
Santiago Alba hace el diagnóstico preciso de nuestras opulentas sociedades: “Simplifiquemos las altísimas aspiraciones de la Civilización: queremos más agua, más luz, más petróleo, más carne, más coches, más móviles, más televisores y queremos, además, tener razón, ser más buenos, más justos, dar lecciones, concentrar una moral superior. Para tener más agua, más luz, más carne, más petróleo, tenemos que bombardear ciudades, ocupar países, sostener dictadores, serrar cotidianamente, minuciosamente, los grandes mandamientos que nos hemos dado; para tener más razón, para ser más buenos, más justos, para dar lecciones y seguir concentrando una moral superior tenemos que engañarnos.”
Por eso es importante destacar la diferencia entre el mundo rico capitalista y Cuba. La diferencia entre el que “en un lado bombardea países, derrite alegremente los cascos polares y confunde Faluya con un Parque Temático y en el otro salva niños, cura extranjeros y confunde lo propios sufrimientos con los de los otros pueblos de la tierra”. El autor no explica con una clarividencia impresionante los tres motivos para atacar a Cuba: la ignorancia, la cobardía y el interés. No los voy a reproducir, hay que leerlo en ese libro. Ni tampoco los tres problemas que, según el autor, Cuba comparte con EEUU o España, o cualquier otro representante del capitalismo: la desprofesionalización del trabajo, la vivienda y la corrupción.
Este libro no es sólo ése que a uno le gustaría que leyeran sus amigos, sino el que quisiera poder obligar a leer a sus enemigos, para así saber si después de haberlo hecho logran entender algo de lo que pasa en el mundo o, definitivamente, debo seguir considerándolos odiosos.

“Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos”. Santiago Alba. www.hiru-ed.com

2006 www.PascualSerrano.net
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la palma dijo...

Santiago Alba Rico, es de lo bueno lo mejor.
Hay que leerlo. Es fascinante , culto y didáctico, original,poeta de las realidades, sabio, sin grandilocuencia.

Me alegra haberlo descubierto. He aprendido mucho leyéndole.

Angel Savón dijo...

Esto es parte de lo que escribi hace poco en un periodico de Miami, muy relacionado con tu apreciacion de "La mala educación"
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En los primeros años de la dictadura se lograron éxitos educativos al crearse un gran número de nuevas escuelas primarias y secundarias, sobre todo en aquellas zonas alejadas de los nucleos poblacionales donde no llegaba antes ni la enseñanza pública (solo pequeñas y pocas escuelas rurales) ni la privada. La calidad educativa sufrió un descenso natural debido a la falta de maestros experimentados -- muchos de ellos por salir del país--, que no aceptaban trasladarse a las zonas rurales alejadas y a la preparación acelerada de nuevos profesores con baja calificación profesional.

La educación primaria era obligatoria hasta el sexto grado. Los niños entraban a la enseñanza secundaria (7, 8 y 9 grados) con doce años de edad y terminaban con 14. A los 15 años eran inscriptos en el Servicio Militar Obligatorio. La edad laboral comenzaba a los 18 años. Pronto comenzó la deserción escolar masiva en los alumnos de secundaria, que rechazaban la disciplina escolar, la escuela al campo, las actividades ideológicas obligatorias y mostraban falta de interés en los estudios, por lo que eran masivamente suspendidos y separados de la escuela. Esto creó un problema social grave para la dictadura. No podía llamarlos al servicio militar y tampoco ponerlos a trabajar, porque eran muy jovenes. La deserción se extendió tambien a los alumnos de preuniversitario, grados 10, 11 y 12. que no se presentaban al llamado del SMO ni trabajaban, y que eran suspendidos en masa y separados de la escuela.

El gran educador en jefe tuvo una de sus grandes ideas para solucionar el problema,. Lanzó la consigna de: " !Promoción! !Necesitamos aumentar la promoción! " ( pasarlos de grado a toda costa) para mantener a los niños y jóvenes dentro del sistema nacional de ensenanza y no en las calles. Es decir, si el promedio de alumnos de una escuela que al llegar al fin de curso pasaban al grado siguiente era de 60 a 70 % había que elevarlo. Había que retener al resto de todas formas. Rápidamente las escuelas secundarias ofrecieron cifras de promoción de más de 90 %, y eran retribuídas y felicitadas. Más recursos económicos, mejoras en las condiciones ambientales, mejor comida en el comedor escolar, medallas y diplomas.

Lo que era de esperar sucedió. Una escuela logró el 100% de promoción escolar. Ningun alumno dejo de pasar de grado. La televisión, la prensa escrita, se volcaron sobre esta escuela de avanzada y, por supuesto, un discurso del comandante al efecto. A esa escuela siguieron cientos siguiendo su ejemplo. Ese movimiento se extendió a la enseñanza preuniversitaria, la ensenanza tecnologica y a las escuelas pedagógicas. Una escuela cuyo promedio no estuviera entre 95 y 100% era escrutada minuciosamente por los inspectores del Ministerio de Educacion y su directiva expulsada. La nueva moda alcanzó a la enseñanza universitaria, sobre todo a la carrera de medicina, supervisada personalmente por Castro. Hoy en dia es casi un delito suspender a un alumno de medicina, sobre todo en aquellas escuelas que preparan estudiantes de otros países, muchos de ellos con un nivel de escolaridad insuficiente para estudios universitarios. El resultado es que solo unos pocos de los médicos graduados en Cuba, nacionales y extranjeros, tienen verdadera vocación para ejercer esa carrera. El resto la terminó a empujones de la política de 'promoción'.

Por mi propia experiencia, como profesor durante mas de quince años en un centro tecnológico de comunicaciones para la formación de técnicos, fui testigo de la destrucción progresiva de la enseñanza en ese centro para alumnos trabajadores, donde impartíamos clases mas de veinte ingenieros del ministerio de comunicaciones; todos con la capacidad suficiente y con la experiencia enorme del trabajo técnico práctico, algo que no poseia en ese entonces ni la escuela de ingenieria de la universidad. Los programas de estudio eran preparados por nosotros, que impartiamos las clases. El nivel docente era muy alto, y los graduados cada año eran pocos, pero con una gran calificacion. Alrededor del año 73 sobrevino el desastre.

Lo primero, cayó una plaga de jovenes funcionarios del ministerio de educación, con el pomposo titulo de "metodólogos " que tomaron aquellos programas perfeccionados durante años y los echaron a la basura. Todo lo que les parecia complicado a ellos, fue eliminado. Hicieron nuevos programas. Asignaturas importantes fueron eliminadas y tomadas sus horas para otras de índole politica. El sistema de examenes cambió. Ahora los examenes serían de Verdadero o Falso. Poner una V o F. Si el alumno no la sabía trataba de adivinar con una probabilidad de éxito de 5o%. No tenia que escribir nada. Examenes con pocas preguntas y tres respuestas escritas para cada una, a escoger haciendo una marca.

La mayor genialidad consistia en la nueva ley que decía que si en un examen el promedio de suspensos era mayor que el 50% entonces la culpa no era de los alumnos, sino del profesor y tenia que repetir el examen a aquellos que suspendían. Si al examen final se presentaban 50 alumnos el profesor, para no tener que repetirlo, aprobaba a 25 alumnos (el 50 %), pero los 25 restantes se presentaban a segunda convocatoria del examen y el profesor, por ley, tenia que aprobar a 13 de ellos. En el examen extraordinario, de los trece aprobaba a 7, y en el examen mundial (que asi llamaban) aprobaba a 4. Solo quedaban 3 suspensos. Promocion final para la asignatura, 95%. La meta minima se cumple siempre.

El resultado no se hizo esperar. Total desmoralización de alumnos y profesores. Mejor aprobarlos a todos en el primer examen y ahorrrarnos el trabajo de hacer los demas. Un ilustre ingeniero, director de la revista técnica del Ministerio de Comunicaciones, aprobaba a alumnos que entregaban la hoja del examen en blanco. Decía él que "... por la limpieza del trabajo" . Puesto que se trataba del curso de trabajadores, se puso de moda entre los profesores averiguar la actividad laboral de los alumnos. Quien trabajara en un restaurante y tuviera facilidades para conseguir turnos no tenía ni que presentarse al examen. Otro, que trabajaba en una cafetería, obtuvo la nota de la asignatura de Electricidad a cambio de una caja de croquetas para el profesor. Tal alumno, que era pescador deportivo, llevaba su mercancia para cambiarla por notas de aprobado. Mas que una escuela parecía un mercado. A nadie le importaba lo que hicieran despues cuando salían con el titulo bajo el brazo. Los profesores lo aprobaban. La vida se encargaría de suspenderlos.

Ese es el motivo de tantos medicos y profesionales malos en Cuba. En nuestro exilio, podemos notar la diferencia de cultura y educacion entre cubanos que arribaron antes del 80 y los que llegaron despues que, en su mayoria, se expresan con dificultad aunque sean profesionales. Baja educación formal. Vocabulario muy limitado. Pronunciación deficiente. Esas son las consecuencias, que no podran ser borradas ni en dos generaciones postcastristas. Valga el ejemplo.

Angel Savón
kiarkev411@aol.com

pepe dijo...

¿Has aprendido mucho sobre la realidad, la palma? Pues es evidente, hombre. Lo demuestras. Como diría mi tío Pepín de Vueltabajo: "sigue pensando que el mondongo es carne"

Duanel Díaz Infante dijo...

Dormido estaba Santiago Alba cuando fue a Cuba: en la miseria vio autenticidad, y libertad en la dictadura. A pesar de lo que diga Santiago, en Cuba no se juega nada importante: eso la izquierda más lúcida lo sabe bien. Los testimonios y reflexiones de Alba sobre Cuba, más que un verdadero conocimiento del país, manifiestan su malestar en la civilización capitalista, un maniqueísmo que poco de sabio tiene. No obstante, sus análisis de la sociedad de consumo sí vale la pena leerlos, aunque no se compartan del todo: el tipo es filósofo y escribe bien.
Gracias a todos por sus comentarios, por esos datos y experiencias que han aportado.

analista dijo...

Duanel

el anónimo de las 4:59 con su Santiago Alba y Serrano/Rebelión te está tirando directamente de la Oficina de Ramiro Valdés.

Se está notando últimamente una alta actividad de esa línea en los blogs.

A veces hacen divergir con comentarios y otras veces con panfletos como este aquí en el blog. Y como los Lord Sith siempre vienen dos.

Duanel Díaz Infante dijo...

Sí, he visto que han colgado lo mismo en varios blogs.

Infortunato Liborio del Campo dijo...

Sería bueno aclarar aclarar que, en 1958, Cuba tenía uno los mejores niveles de Educación, Salud, Cultura del mundo, donde superaba a países que hoy se consideran desarrollados como España, por poner un ejemplo, donde todavía hay analfabetos.

También es bueno mencionar cual fue la fuente de las conquistas de la Revolución Cubana, Educación, Salud, Cultura, Solidaridad, etc. Lo que hizo posible todo eso, fueron 30 años de subvención soviética al régimen de Castro el Magno. Que traducido a dólares es equivalente a la friolera de 30 000 millones de deuda con Rusia.

Sin los rublos y el petróleo soviético Castro el Magno no hubiera podido ni soñar con llevar a cabo sus planes en materia social, pero los rublos y el petróleo ruso se acabaron un día y el parásito-commander se quedó colgado de la brocha y desde esa fecha los índices de Salud, Educación, Cultura y Solidaridad no han dejado de disminuir. Si durante la era del subsidio soviético se enviaban gratuitamente, educadores y médicos a otros países más subdesarrollados que el nuestro, ahora todos esos servicios se cobran, se acabó la Solidaridad. Cada maestro, cada médico, cada entrenador deportivo, cada ingeniero, tiene su precio.

Habría que preguntarle al Alba y al Serrano ¿Cuántos años de Revolución hacen falta para que el 90% de la población pueda llevar un plato de comida decente a la mesa todos los días? No vamos a hablar de libertades individuales, de derecho de expresión, de elección libre de los gobernantes, no vamos a pedir que cada familia tenga un automovil, cosa que hasta yo considero una aberración. ¿Pero cuantos años falta para que el pueblo de Cuba tenga derecho al desarrollo, a que haya un sistema de transporte público que funcione, o un sistema de salud, donde los familiares no tengan que llevar hasta el cubo al hospital. Si el Alba y el Serrano tuvieran que vivir en Cuba como vive un cubano de a pie, seguro que hablarían menos mierda o al revés, hablarían más mierda en el sentido que le damos los cubanos a hablar mal de la dictadura de Castro el Magno.
Que el Alba y al Serrano no me vengan con cuentecitos de pobres y novelitas de Charles Dickens que a los que hemos vivido en la miseria esos cuentecitos no nos asustan.

Los americanos acabaron en Irak con una de las más grandes tiranías que han existido en el mundo, acabaron con un régimen genocida, sino que le pregunten a los cientos de miles del kurdos que Hussein y sus compinches asesinaron o al millón de víctimas de la guerra con Irán o todos los muertos en la guerra con Kuwait. Actualmente la mayoría de las victimas que hay en Irak son provocadas por Al Qaeda y por los atentados de las diferentes denominaciones musulmanas que se han estado matando en esa zona durante 1500 años, para que el Albita y el Serranito se enteren.

En Afganistan otro tanto, el régimen de los Talibanes, unos de los más sanguinarios que se hayan establecido en país alguno. Los Talibanes atentaron contra monumentos que eran patrimonio de la humanidad, prohibieron el cine, el teatro, y sometieron a la mujer afgana a uno de los sistemas de explotación más crueles que se hayan inventado.

En Israel, sólo alguien muy desinformado pudiera decir que la culpa de los problemas en Oriente medio es de los Estados Unidos. Los últimos acontecimientos en la guerra civil palestina despeja cualquier duda sobre quienes son los culpables. Guerra que es después de la muerte de Arafat que se declara más o menos abiertamente, pero que ha estado latente durante decenas de años. En la Universidad Central de la Villas, yo presencié los desacuerdos, entre ambas facciones hace más de veinte años.

Y Cuba no es para nada comparable a los ejemplos de Irak e Israel. Cuba sólo representa para los EEUU un problema de política interna, porque el tema cubano es importante en las elecciones de la Florida. Fidel Castro sólo ha sido una mosca molesta en el culo del imperio.

No se decide en Cuba el futuro del planeta ni muchos menos, ni es ejemplo de otra cosa que una dictadura obsoleta, de cuya sombra debieran cuidarse todos los países emergentes del mundo, causante de bastantes males de los que que hoy azotan muchos países africanos y latinoamericanos, donde durante años el El Gran Dictador se entretuvo en fomentar guerras y conflictos.

Duanel Díaz Infante dijo...

Así es, Liborio. Yo solo les pediría a Santiago Alba y a Pascual Serrano que se pasaran tres meses viviendo en Cuba como cubanos de a pie, con su libreta, su camello y su mesita redonda diaria, a ver qué dicen luego.

Anónimo dijo...

Je,je, se les acababa la imbecilidad más pronto...Por otra parte, bravo liborio por tu ultimo comentario!!! Eres un magnífico ejemplo para el proletariado!!!

Anónimo dijo...

En el año 63 en Cuba se utilizaban en el pre libros cubanos muy buenos, nunca voy a olvidar la Quimica de Ledon, la Fisica de Gran, la Anatomia de Dihigo, los libros de Baldor (descubri al llegar a otras tierras que son aun super conocidos y utilizados aunque de mi pais fueron eliminados hace tiempo) pero un buen dia a algun brillante funcionario, quizas al Metodologo en Jefe, se le ocurrio que tenian "problemas ideologicos" y empezo la avalancha de separatas mal traducidas del ruso que no las entendia ni Einstein. Despues los colectivos de autores, como decia alguien conocido "yo y una guagua de gente mas", empezaron a copiar de aqui y de alla y a hacer libros muchas veces con errores garrafales. Esos sustituyeron los libros con problemas ideologicos. No, yo no puedo tampoco decir las cosas buenas de la Educacion cubana porque son menos las buenas que las malas y esas son las que me duelen, como no me van a doler si a mi me dijeron en el 59 que todos los sacrificios valian la pena por el futuro brillante que nos esperaba y al cabo de tantos años tuve que salir huyendo de tanto desastre para no morirme del corazon.

analista dijo...

los cientos de miles del kurdos que Hussein y sus compinches asesinaron o al millón de víctimas

Estimado Liborio

córtale el rabo al mono.

Sí esos dos deben ir a vivir un par de meses a Cuba, pero le damos sólo 300 pesos cubanos (salario promedio).

la palma dijo...

Es lo malo.
Hice un comentario de Alba Rico y ya dijo uno que había confabulación entre el anónimo que posteó el artículo y yo. Nada más incierto. No conozco a ese anónimo, no conozco en fin, a nadie.
Mucha suspiacia maligna.
Santi Alba Rico, escribe muy bien , me gusta su prosa, es magistral.
Enseña como escribir bien, y leyéndolo el tiempo se "ralentiza."
De ahí a que me crea todo lo que dice va un tramo.

Aquí el debate puede ser muy inteligente y particularmente me gusta aprender, pero no leer idioteces y acusaciones cada vez que alguien disiente de la línea oficial.

El joven Duanel es instruído ya lo he dicho antes, sólo que está demasiado prejuiciado.
Y yo digo: Si el joven Duanel no quiso ayudar a revertir el "desastre" de la educación en Cuba, sus razones tendrá. Al menos que mediante su blog se digne a permitir los debates de personas interesadas en aprender de su sapiencia y modales.

Y ya, se cansa uno...

Duanel Díaz Infante dijo...

Sí, La Palma, no tiene por qué hacer confulación. Pero comprende que alguien puede creerlo, porque eso que dice el Analista sí está ocurriendo. Aquí en este blog no hay línea oficial, yo mismo reconozco que Alba es buen escritor; doy mi opinión en las entradas y cada uno puede rebatirla en los comentarios (los ejempos sobran). se puede debatir todo lo que se quiera siempre que no se llegue al insulto y a la descalificación. El desastre de la educación en Cuba, La palma, sobre podrá empezar a revertirse cuando cambia el régimen, mientras tanto, no hay tú tía; cada nuevo programa no hace sino profundizarlo. Y eso son hechos, no prejuicios.

la palma dijo...

Gracias por comprender , Duanel.
Espero se haga un debate serio e inteligente en tu blog.
Aunque no coincidamos en casi nada, o en parte o en mucho.
No me gusta que hablen mal del pueblo de Cuba, de la gente, de la entraña... De eso se trata.

pepe dijo...

aquí el único maligno es usted, la palma, haciéndose el chivo loco. Usted no vino aquí a aprender nada; usted tiene su programa en la cabeza y ése no se lo cambia nadie.

Duanel Díaz Infante dijo...

Bueno, La palma, ya ese tipo de debates se han hecho. No tengo tantos lectores como otros blogs, pero me precio de los magníficos comentaristas que pasan por aquí. Y no he hablado mal del pueblo de Cuba, aunque tampoco bien; eso sí, creo que hay que refutar ese discurso nacionalista que hace la apología del pueblo de Cuba (el más culto, el más hospitalario, el más solidario); y que no es más que pura ideología.

la palma dijo...

Mire Pepe, con todo el respeto que me merece el blog de Duanel y algunos de sus visitantes, le digo:
¡Vayase al carajo!

Discúlpame Duanel.

pepe dijo...

Cara de ajo, yo? Y usted: cara de palmiche, jaja!!!

analista dijo...

La Palma se cree entonces und Lord Sith :-) :-)

Se descubrió el mismo.

Pero bueno, no debemos caer en el tira tira, pues damos cabida a que relajeen (su objetivo) el blog.

la palma dijo...

pepe dijo...
aquí el único maligno es usted, la palma, haciéndose el chivo loco. Usted no vino aquí a aprender nada; usted tiene su programa en la cabeza y ése no se lo cambia nadie.

28 de junio de 2007 19:47

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Respondí a este post.
No pretendo relajar el blog.
¿Qué le pasa analista? ¿Va a erigirse en juez y acusador?
Siempre lo he leído con suma atención.No se implique.

Asunto terminado.

analista dijo...

LA Palma, por favor, ni juez ni nada.

Donde está el sentido del humor?

analista dijo...

No quiero que este blog, uno de los pocos que quedan sin tira tira, se ponga como los otros.

Si me pasé, disculpe.

Saludos

Duanel Díaz Infante dijo...

Muy bien, señores, que se puede debatir sin caer en el insulto y las descalificaciones.