martes, 20 de marzo de 2007

Reina María Rodríguez: la poesía en su lugar

Quien sin conocer la obra poética de Reina María Rodríguez lea el comentario de Luis Marcelino Gómez, creerá que se trata de una especie de Indio Naborí súbitamente convertido a la democracia, esforzándose en borrar con barrocos toques de posmodernismo un ominoso pasado cortesano. Estrategia embaucadora semejante a la del nazi que, luego de haber disfrutado de las prebendas del régimen, ante su inminente caída se afana en proteger a un judío que lo redima ante el tribunal que le ha de pedir cuentas.

“¿Puede considerarse ilustre, o excelente, a un creador que en un premeditado lapsus, o tropezón, vamos a estar aquí, canturreara al director del holocausto?”, pregunta Gómez. Y yo le contesto que, ilustre no sé, pero excelente desde luego: excelente poeta fue Guillén, que cantó no sólo a Castro sino también a Stalin, en cuya cuenta están mucho más muertes que en la de ese Comandante que, muy a su pesar, ha tenido que trabajar siempre en un laboratorio de reducidas dimensiones. Excelentes poetas Retamar y Jamís, sostenidos apologistas de la dictadura, muy superiores –en tanto poetas– que otros que se han mantenido al margen o han disentido abiertamente.

Pero, más allá de esta necesaria aclaración, hay que señalar la evidente falsedad de reducir la obra de Reina María a aquel poema suyo escrito en los ochenta, cuando también otros importantes poetas de su generación ofrecían muestras inequívocas de adhesión al régimen. Cuando una mujer no duerme(1980), Para un cordero blanco(1984), En la arena de Padua(1992), Páramos(1993), La foto del invernadero(1998), Otras cartas a Milena (2005): todo ello desaparece en el comentario de Gómez, mientras Reina María queda reducida a ejemplar de la abominable especie de "los poetas que cantan a los tiranos". La verdad es otra: no es por aquella loa a Fidel Castro que Reina María Rodríguez ha podido viajar, sino por la calidad de su poesía y los reconocimientos obtenidos dentro y fuera de Cuba: Premio de la revista Plural, dos "Casa de las Américas", dos "Julián del Casal". Lezama, es cierto, no pudo poner un pie fuera de la Isla, pues le tocaron tiempos más difíciles que a nosotros, pero también él elogió a la dictadura y cubrió de poéticos elogios a Ernesto Guevara.

Creo que la petición de pureza de sangre anticastrista reduce no poco la complejidad de lo ocurrido en Cuba en las últimas décadas, lo cual no significa, desde luego, que haya que apoyar una reconciliación nacional donde las víctimas perdonen con espíritu cristiano a los victimarios en aras de la futura convivencia. Y resulta, esta petición, no ya impertinente sino del todo injustificada en este caso, pues no hay que ser psiquiatra ni profesor universitario de literatura para comprender que, más allá de un lirismo que gustará o no en dependencia de las preferencias de cada cual, de una cierta retórica literaria para nada reñida con la autenticidad de convicciones, el escrito de Reina María en lo que dado en llamarse “Pavongate” es uno de los pocos, entre los entregados por los intelectuales de la Isla, que en lugar de limitarse a denunciar la reaparición televisiva del antiguo comisario pone el dedo en esa llaga que algunas de las víctimas –no de Pavón, sino del sistema que él representaba– hoy rehabilitadas se afanan en escamotear: que las restricciones, las humillaciones y los decretos llegan hasta hoy.

Aquí tengo los dos últimos libros de poesía de Reina María –El libro de las clientas (Letras Cubanas, 2005) y Catch and release (Letras Cubanas, 2006). Hay en ellos poemas excelentes, algunos de los cuales ofreceré a los lectores de este blog en próximas “sesiones de poesía”. Yo, a diferencia de Luis Marcelino Gómez, compro, leo y sigo a la poeta de la casa de Ánimas y del cordero blanco.

13 comentarios:

Efory Atocha dijo...

Saludos: el link es: http://eforyatocha.blogspot.com
Gracias.
Ch.

jorge alberto aguiar díaz (jaad) dijo...

Muy bien este comentario tuyo Duanel. Atinado e inteligente. Esperaré a que publiques esos poemas de Reina para entonces nosotros publicar otros en Fogonero. Yo mismo le debo una gran disculpa pública a Reina por un comentario que vertí sobre ella en cierto articulo publicado hace unos años. Aunque luego de ese incidente hablamos ella y yo, aun me pesa no haber sabido matizar algunos puntos. Por honestidad intelectual, y por tantos afectos personales hacia nuestra bella Reina, algún día tendré que remediar eso también en otro articulo. De alguna manera dejarte este comentario aquí es una forma de decir algo en favor de ella, ahora que recibe injustos ataques, o reducen su obra a unos versos. Abrazos.

Duanel Díaz Infante dijo...

Jorgito, publica tú si quieres algunos poema primero, y después yo, no hay problema con eso. Yo aquí me he limitado a replicar a lo de Luis Mariano Gómez, que se pasó tres pueblos; no he entrado en lo de Belkis Cuza, como ha hecho Ferrer en su blog, pues aunque no creo que la acusación de ella sea cierta, sí creo que si Padilla hubiera regresado a Cuba eso hubiera sido una claudicación que allá hubieran aprovechado, desde luego. Abrazos.

lababeldelmangle dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
lababeldelmangle dijo...

Al final, ¿dónde se lee la intervención política de un(a) poeta? ¿En sus declaraciones, filiaciones o militancias? ¿Cómo discernir entre dichas subjetividades? ¿Es la política de una poética meramente "un tema" en la obra de su autor? Pero sobre todo ¿por qué el diferendo ético, la necesaria polémica debe ser imaginada como un ajuste de cuentas? Me parece percibir en el ataque a la poeta cubana un gran presupuesto que ha sido naturalizado con tal facilidad que todos los comparten: la absoluta certeza de que la política es el asunto irremediablemente definido por los políticos. ¿No es acaso este el dilema y el problema de representatividad personal desde donde demasiados escritores miran "la política" y ensayan sus posibles poses para la Historia? La política de un poema es, en el mejor de los casos, la afectación de eso que llamara el bueno de W. Benjamin un sensorium. ¿Qué sensorium sea republicano, revolucionario, totalitario, liberal, cubano, caribeño o monárquico ha transparentado de tal modo su hegemonía discursiva para exigirle siempre a la poesía "un lugar"?

Otra cosa sobre los disparos a los relojes durante la comuna parisina, que leí en este excelente blog. Ese gesto no era meramente el cierre de una época y la apertura de otra: sino un ataque a una concepción "calendaria", lineal del tiempo, la aspiración a vivir una contemporaneidad fuera de las cronologías tan caras a los poderosos. Entre la congelación del tiempo y las aporías festivas de las utopías les saluda y abraza. lbm

Anónimo dijo...

te falta purificarte, Duanel (y ese nombre de dónde sale, se parece a los Yulieski, et al, que tanto criticas, me imagino que la "D" es de Daniel, el "uan" de Juan, y el "el", ¿será de Fidel?):
¿Cómo puedes estar tan seguro de que "ha podido viajar", por "la calidad de su poesía y los reconocimientos obtenidos dentro y fuera de Cuba". El único que mencionas del extranjero es uno de esos que siempre reciben los de la isla. La izquierda al bate. Los otros son al dedo, como ya sabes. En Cuba no viaja nadie que no dejen. La calidad es relativa al nivel de propaganda que se logre y a las posibilidades de que no regrese, y la reinita no se queda en ningún lado, pues se muere de hambre. Por cierto quita la foto que las orejas espantan a los lectores y, lo peor, a tus posibles empleadores.

Jose B dijo...

Estimado Duanel,

EL Indio Naborí nunca renegó de sus principios revolucionarios. Junto a su poesía revolucionaria, desde muy joven escrbió también exquisitas poesías líricas como en "Fuga de un ángel" legías a su pequeño hijo fallecido, o en 1973 "Entre y perdone usted" o en 1995 "Con tus ojos míos".

Duanel Díaz Infante dijo...

Anónimo, si mi foto espanta a los lectores, ¿qué haces leyendo mi blog? Y aprende a leer mejor, que yo no estoy criticando esos nombres inventados, sino interpretándolos como expresión de ciertas características de la sociedad cubana bajo la Revolución. Es mentira que el premio de la revista Plural lo reciban siempre los de la Isla, y fuera de Cuba Reina ha recibido otros reconocimientos, como la Orden de Artes y Letras de Francia, en 1999.

Anónimo dijo...

¿Ya ves que necesitas purificarte? Primero, jamás se les contesta a los críticos, mucho menos si han hecho alusión a tu aspecto oriental, que es a fin de cuentas algo que mejorarás con el tiempo. Segundo, no puedes desmentir con tal facilidad (esa orden que mencionas es, ante todo, política) cuanto tu argumento es de un relativismo a veces insoportable, pero también tu retórica puede ser mejorada, sobre todo evitando esas luminarias francesas que, a falta de otras, tanto encantan en la isla. Y tercero, no seas tan necio en tu defensa de la reinita, pues no tienes la menor idea de lo que guarda en el closet, y aquí sí que no vas a poder hacer nada, quedarás como un ingenuo pueril cuando comience el destape. Y un añadido: más vale un lector en contra que veinte aplaudiendo: pues con él, y con un poco de esfuerzo, saldrás del monólogo de la chusmería donde te encuentras clavado.

Anónimo dijo...

Oriente, te llevaron recio, consolte.

Anónimo dijo...

Estoy cuidando la edición de un texto de Reina María Rodríguez, titulado Variedades de Galiano. Fuera de juicios bajo la lente política o teórica, me ha parecido un texto entrañable, un texto para ser leído y releído, con los ojos y los oídos lo más abierto posible. Su obra es para mí un descubrimiento, un acontecimiento.

Sonia Betancort dijo...

Reina acaba de estar en España. Ha sido una gran alegría poder agradecerle la sensualidad, la profundidad, y el hallazgo de una palabra que sin duda se cuenta entre las mejores escritas en nuestra lengua. Un abrazo desde España.

laLiliBrik dijo...

Estoy de acuerdo con lo expresado en el post. Hace muy poco me estoy enterando de la poesía cubana y tengo que decir que lo mejor que de estos últimos tiempos, está viniendo de Cuba. Me gustaría escribir un artículo al respecto, intentar pensar por qué en el resto de latinoamérica no tenemos ese nivel poético, esa riqueza. O al menos, no se escuchan las voces que valen la pena. Otro poeta cubano que destaco es Rito Ramón Aroche.
Saludos a todos