domingo, 29 de abril de 2007

Balance del "Pavongate"

El intercambio de mensajes electrónicos que hace tres meses recorrió nuestra “ciudad letrada” se produjo sólo unas semanas después de que aparecieran en la prensa escrita algunos indicios de una cierta apertura a la crítica y al debate. Un sentido contrario a estas señales de glassnot que no pocos asociamos a la delegación de poderes ocurrida en julio de 2006, indicaba, sin embargo, las aparición de Pavón y Serguera en sendos programas de la Televisión Cubana que motivó las protestas: después de muchos años a la sombra, el regreso del comandante del Instituto Cubano de Radiodifusión y del capitán de Verde Olivo no podía sino recordar la época en que la cultura estuvo subordinada a las FAR y a los decretos del Congreso Nacional de 1971.

En medio de un contexto así de incierto y contradictorio, aquel aluvión de emails donde gente tan reconocida como Antón Arrufat, Desiderio Navarro y Reinaldo González criticaban al ICRT tenía algo de histórico, por ser la primera vez que una considerable cantidad de intelectuales residentes en Cuba se movilizaban en una protesta no convocada por la UNEAC ni contra los “enemigos de la Revolución”. “Palabras de los intelectuales” se ha llamado, con acierto, a esas decenas de mensajes emitidos por artistas e intelectuales de todos los renombres, especialidades y generaciones: si Fidel Castro les había dejado claras las reglas del juego en 1961, ahora los intelectuales tomaban la palabra para dejar claro que el juego de hoy era muy diferente y que no estaban dispuestos a permitir ningún regreso a la época en que comisarios y funcionarios mangoneaban.

Como era de esperarse, la mayoría de los “protestantes” no fueron mucho más allá de esto; salvo excepciones, como la de Ena Lucía Portela, la crítica de los “errores” del pasado no dejó espacio al cuestionamiento radical; y el señalamiento de ello por parte de los intelectuales del exilio no podía sino poner de manifiesto la diferencia irreductible de criterios entre aquellos que hablan desde la Revolución y los que lo hacemos contra la dictadura. A ese límite vino a sumarse otro insalvable en las actuales condiciones del país: el de las fronteras del gremio. Los mensajes circularon en el marco semipúblico de los buzones electrónicos; sólo el comunicado de la UNEAC tuvo el privilegio de ver la luz en Granma, pero, ajenos a sus antecedentes e ignorantes de lo que significan para el gremio intelectual los nombres de Pavón y Serguera, la mayoría de los lectores del diario se quedaron sin entender aquello que, por otra parte, probablemente muy poco les interesaba.

El “Pavongate” puso en evidencia, también, otro abismo casi tan grande como el existente entre los intelectuales y los cubanos de a pie: ese que, a diferencia de lo ocurrido en muchos países socialistas de Europa del Este, separa a aquellos de los disidentes. Con razón, estos veían la pila de quejas y críticas un poco desde fuera, como algo bizantino, que sólo tocaba tangencialmente el quid de la situación cubana, o como una simple defensa por parte el gremio intelectual de los privilegios adquiridos con la gestión de Abel Prieto en el Ministerio de Cultura. Era inevitable que los periodistas independientes recordaran que los que ahora protestaban por la presencia de Pavón en un programa de cinco minutos callaron cuando, cuatro años atrás, fueron encarcelados 73 disidentes y fusilados tres jóvenes negros que habían cometido delito de piratería pero no de homocidio.

Ello es cierto, sin duda, pero también es un hecho que los señalamientos vertidos en el marco del “Pavongate” no se quedaron en una discusión sobre la situación de los intelectuales; como se aprecia en la intervención de Victor Fowler, la represión sufrida por estos no era sino un caso específico de las limitaciones que el gobierno ha impuesto a toda la sociedad cubana. Si la aparición del comunicado de la UNEAC repetía el patrón de las “Palabras a los intelectuales”, en que de todo el debate sólo se hizo público aquel discurso final que, en nombre de la Revolución y la Nación, lo clausuraba en todos los sentidos, es evidente que ahora no se consiguió el objetivo de poner coto a la discusión, ya explícito en las intervenciones anteriores de intelectuales oficialistas como Arturo Arango y Rogelio Rodríguez Coronel. Esa escueta declaración que ni siquiera ofrecía una disculpa fue duramente criticada, y la discusión continuó, ramificándose en varias direcciones. No sólo la memoria de un pasado pesadillesco lleno de parametraciones, libros hechos pulpa, miedo y cárcel, sino también el señalamiento, desde una perspectiva crítica dentro de la Revolución, de no pocos puntos negros del presente: la falta de espacios para ejercer la crítica en los medios masivos, las prohibiciones de películas cubanas en la televisión cubana, los últimos avatares de la censura, etc.

El "Pavongate" ha sido, así, una inmejorable ocasión para discutir la política cultural de la Revolución, sus etapas y continuidades, y esta discusión remite por fuerza al tema medular de la responsabilidad de los intelectuales cubanos en el crecimiento de ese monstruo que, como Saturno a sus hijos, terminó devorando a tantos para, en algunos casos, rehabilitarlos después paulatina y silenciosamente. En cierto modo, el debate que se reprimió en los ochenta cuando los marginados fueron autorizados a volver a trabajar en las instituciones culturales y a publicar libros y artículos en las revistas, se ha venido a producir ahora, con un retraso de dos décadas, gracias a la reaparición televisiva de Pavón y Serguera.

22 comentarios:

Infortunato Liborio del Campo dijo...

Sé que hay temas sobre los que hay que volver porque son conflictos que no han sido resueltos aún. Pero te confieso este tema del "Pavongate" me da nauseas, especialmente cuando lees cosas como lo que escribió Alfredro Guevara (infausto apellido para Cuba) que te hacen comprender como las causas del Pavonato están ahí todavía, especialmente porque están los hombres que lo auparon. En cierta medida también creo que Pavón como verdugo implacable de los intelectuales de esa época es también una víctima, sobre la que ha caido todo el peso de la responsabilidad que debería haber caido sobre otros.

No me queda alguna duda de que sólo la muerte de toda esta generación que está todavía en el poder (como ha sucedido en Francia ahora) será el elemento que haga moverse a Cuba (y al mundo) en un sentido de progreso. Con la desaparición de estos dinosaurios vendrán otras especies más inteligentes que un día dominarán la tierra.

Analista dijo...

Seguí lo más cerca el tema en el Nuevo Herald (+ blog de Armengol) y en Encuentro en la Red. Ha habido de todo, hasta Mariala Castro puso una.
Sin querer culpar a nadie, pues desde afuera uno puede emitir comentarios sin problemas, los de adentro se metían con la cadena, pero nunca con el león. También faltó la extensión del debate a otras esferas, como la Educación, donde después del Congreso de Educación y Cultura hasta cerraron escuelas magníficas como el IPUE Raul Cepero Bonilla por considerlas fuera de los parámetros.Talmente parecía como si Pavón, QUesada y Serguera fueran los tres ángeles caídos causantes de todos los males y que actauron por cuenta propia. Y después vino la sesión en la Casa de las Américas, donde nadie salió "en defensa" de los que no habían sido invitados (¿o alguien preguntó dónde estaba Ponce?). Un discurso de Abel Prieto y todos con la lengua donde no da el sol, teminedo no poder dar el próximo viajecito.
Y ¿no hay censura hoy en Cuba? Y ¿no fueron casi todos los que firmaron la carta de apoyo del 2003? Me asombra que infortunato haya sido tan parco y suave.

Anónimo dijo...

Duanel, uno de los "desprendimientos" del Pavongate que casi nadie ha comentado es la carta del vicepresidente del Libro al escritor Francis Sánchez. El funcionario Fernando León Jacomino le sacó en cara a Francis y a su esposa Ileana Alvarez todo el dinero que habían cobrado en concepto de derechos de autor. El hombre sacó cuentas, sumó y sumó y le dijo: "¿Cómo te atreves a protestar y a decir que eres un poeta relegado si has cobrado todo esto?" (No estoy citando, estoy parafraseando). Francis respondió indignado. Félix Sánchez (creo que es hermano) le envió otra senda carta al Jacobino. Bueno, no creo que se haya hecho nada al respecto. El Jacobino debe seguir en su puesto, y estoy seguro que le han mandado a cerrar el pico de ahora en lo adelante. Otras cartas interesantes, que no se han comentado debidamente:

-la del poetilla Pérez Boitel a Francis, reprochándole su actitud crítica, y metiendo tremenda muela cederista.

-la respuesta de Ricardo Riverón, funcionario provincial, a Boitel.

-la de Dean Luis Reyes, contra Ernesto Pérez Chang, cuando éste escribió contra Jorge Luis Arcos.

Y Tongo le dió a Borondongo, parece que han mandado a callar desde arriba, pues la cosa se estaba poniendo candente.

Si el ágora se abriese...

Duanel Díaz Infante dijo...

Sí, desde luego que Pavón es también, si no una víctima, un engranaje de todo el mecanismo; al echarle toda la culpa a él, como hicieron muchos, están disculpando al sistema y a su máximo representante. La línea de demarcación pasa justamente por ahí, por reconocer algo tan evidente como que los decretos del Congreso de 1971 los legitimó el propio Castro en su discurso de clausura. Es cierto que sobre el tema de educación, que es tan importante como el de los intelectuales, se ha hablado poco, y habría mucho que decir. Yo no conozco ni la carta de Pérez Boitel ni la réplica de Riverón. (¿me la podríoan enviar a duaneldiaz@yahoo.es?) Quien atacó a Yoyi fue Ernesto Pérez Castillo, no Pérez Chang.

Anónimo dijo...

Es indudable la necesidad de que cuestiones silenciadas en torno al pavonato salgan a la luz y sean debatidas sin tapujo alguno, sobre todo para los más jóvenes. Concuerdo con la mayoría de las ideas expuestas aquí, sobre todo aquellas que denuncian el oportunismo y el oficialismo, tan pródigo en la ínsula y que tanto perjuicio han ocasionado. Solo quería llamar la atención sobre algo, a mi entender igualmente necesario. Se trata de que innunmerables veces nos quejamos, con toda razón, de la visión extremista (oficialista) con que se abordan mayoritariamente los asuntos en la Isla; pero tampoco es saludable desplazarse al otro extremo, el de la disidencia más recalcitrante, porque caemos en el mismo fundamentalismo pero a la inversa. Sé que en última instancia nos es imposible desprendernos de nuestra subjetividad, pero abogo por un análisis más objetivo, sereno, sin apasionamientos.
Saludos.

Infortunato Liborio del Campo dijo...

Hoy voy a narrar otra anécdota, como suelo hacer, porque no puedo evitar razonar sobre estos temas con una mano en el corazón y porque, como siempre digo, las víctimas hemos sido todos. El personaje de la historia soy yo mismo, y la cuento para ejemplificar como "el pavonato" es un fenómeno mucho más extenso que la limitación más o menos efectiva de la libertad de expresión de los intelectuales. Yo era un estudiante de ingeniería que como aficionado a la literatura me acerqué un día por la biblioteca Gener y Del Monte del Matanzas en busca de una novela de la cual tenía referencia como una de las novelas más importantes de un no menos importante autor latinoamericano y con una aún más vaga idea de que ese autor tenía o había tenido un cierta desavenencia con el gobierno de Fidel Castro. Busqué en el catálogo de la biblioteca y encontré que dentro de sus fondos estaba "La ciudad y los perros" de Mario Vargas Llosa. Tomé mi referencia y solicité en préstamo el mencionado título a una de las bibliotecarias. Esta compañera me preguntó si yo pertenecía a la UNEACC o era periodista y ante mi respuesta negativa a sus preguntas, me dijo que entonces no podían prestarme la novela que solicitaba.

Yo no era un intelectual, al menos en el estrecho significada que a veces se le da al término, sin embargo fui víctima de la política cultural "irreversible" de la Revolución. Muchos años después y por suerte no delante del pelotón de fusilamiento, pude leer la mencionada obra y descubrí también que los hechos que se narran en esa magnífica novela se asemejaban en buena medida a algunas historias conocidas por mí y que se desarrollaron en un lugar tan lejano de la escuela militar Leoncio del Prado, como podía ser el Plan Citrícola Victoria de Girón, al sur de la provincia de Matanzas, aunque esta en si no haya sido la causa de la "prohibición" de su autor. Pero conforme no se podía leer a Vargas Llosa tampoco se podía leer a Jorge Edwards, Octavio Paz, Solshenitzin, Kundera, Orwell, etc, etc, etc... En la Biblioteca Provincial Gener y Del Monte de Matanzas ni siquiera tenían un ejemplar del Ulises de Joyce; había un pequeño volumen de tapa roja que contenía sólo el monólogo interior del final de la novela.

¿Pude tener yo y otros tantos millones de cubanos la cultura integral que se pretendía era el objetivo de la educación en Cuba de la Revolución? ¿Cómo se puede tener una cultura integral cuando se nos escamoteó durante años a Lino Novas Calvo, Enrique Labrador Ruíz, Cabrera Infante, Reynaldo Arenas, Piñera, o Lezama? Amén de las medio-aperturas de los noventa en la que algunos títulos de algunos de estos autores fueron publicados. ¿Cómo se puede ser cubano sin Conejito Ulán? ¿Se puede ser siquiera humano sin La Habana para un Infante Difunto? La desaparición física de millones de personas por un gobierno es considerado un crimen de lesa humanidad y es castigado por las leyes internacionales. ¿Cómo se tipifica el crimen de la muerte cultural de millones de personas a los que se les ha mutilado por asfixia una parte de la personalidad? Yo creo que la política cultural “irreversible” de la Revolución, le ha hecho un daño cultural “irreversible” al pueblo cubano y las consecuencias de ese daño las vamos a estar sufriendo durante décadas.

Duanel Díaz Infante dijo...

Así es, Liborio, las consecuencias del pavonato siguen ahí. Las cosas no se arreglan con rehabilitar a los autores marginados y "recuperar" a los que recibieron anatema, pues el daño fue de fondo. Y claro, la represión a los intelectuales no es sino una caso de la represión que acompañó al adoctrinamiento de todo un pueblo. Muy curiosa la anécdota de La ciudad y los perros. Esa novela, que es, por cierto, mi preferida entre todas las novelas latinoamericanas, se venció en Cuba en la edición de Seix Barral, antes que Vargas Llosa empezara a distanciarse del gobierno cubano. ¿qué hechos ocurrieron en ese plan citrícola del sur de Matanzas que recordaban los que cuenta Vargas Llosa?

Infortunato Liborio del Campo dijo...

Tú no me vas a creer pero la historia que te traeré mañana ocurre precisamente en una escuela que se llama "Primer Congreso de Educación y Cultura" Pero ahora no puedo improvisarla aquí, necesito un poquito de tiempo y memoria, de eso hace ya 30 años.

Duanel Díaz Infante dijo...

¿cómo? ¿una escuela que se llama "Primer Congreso de Educación y Cultura"? Cuenta, Liborio, cuenta...

Infortunato Liborio del Campo dijo...

Aquí tienes tu historia. Hubiera querido resumirla más, pero ni tenía más tiempo, ni quería que se perdieran determinados detalles que le dan un poco de sustancia al hecho en si mismo. Recuerda que VLL escribió toda una novela para narrar acontecimientos tan similares que cuando yo la leí me parecía que los había vivido.

La vida es una novela, de la cual algunos señores tan observadores como perspicaces y cuyos nombres pueden ser tan raros como Tolstói, Balzac, Stendhal, Kundera o Vargas Llosa, toman algunos fragmentos y nos los venden como si fueran historias originales, sólo que lo hacen con tan buen tino, que casi nunca nos percatamos del timo, al que yo, con mejor precisión llamo, las mentiras de la verdad, tal y como lo demuestra la historia que les contaré.

La Escuela Vocacional de Matanzas se funda como institución mucho antes que sus edificios fueran construidos en las cercanías de la necrópolis del San Carlos de la, también conocida como, la Ciudad de los Puentes o la Atenas de Cuba. Debido a este percance, los primeros becarios de esta forja de las primeras hornadas elite del “hombre nuevo” matancero, fueron instalados en tres escuelas secundarias cerca de Torriente, un poblado de lo que fue la región de Jagüey Grande; se llamaban Décimo Festival de la Juventud y los Estudiantes, Henry Reeve (El Ingresito) y Primer Congreso de Educación y Cultura; o de manera abreviada Congreso, Reeve y Festival.

Congreso, había sido la Santa Amelia del Plan Citrícola Victoria de Girón, es decir fue la primera escuela de Jagüey Grande y nuestro máximo líder la inauguró con el nombre del “Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura” celebrado en mayo de 1971.

Yo comencé mis estudios secundarios en Reeve en 1976 y aunque los hechos que narro ocurrieron en Congreso me son familiares porque las escuelas estaban muy próximas, algunos de los personajes de la historia estudiaron en Reeve antes o después de los hechos y porque cuando, se habilitaron los edificios en la Vocacional de Matanzas, los estudiantes de las dos escuelas fueron reunidos en la nueva institución matancera.

Era la época en que los “baby boomers” cubanos alcanzábamos la edad de la secundaria básica y como consecuencia de esto a nuestro “queridísimo” Comandante se le ocurrió la “maravillosa” idea de construir campos de trabajo forzado en la agricultura, en los que, niños y adolescentes, laboraran para sufragar, sino todo, al menos en parte el costo de la educación. Nuestra digna y magnífica educación pasaba por extensas jornadas de labores agrícolas que incluían sábados y domingos y en ocasiones horas de la noche en las que trabajábamos a la luz de los tractores para cumplir las metas de nuestro invicto y “glorioso” Comandante, como la del primer millón de toneladas de cítricos cuyo colofón fue el “grandioso” discurso proferido en Vilo Acuña.

Pero como es muchísimo más fácil construir un edificio que “construir” un maestro no existían los educadores suficientes y los que habían eran apenas tres o cuatro años mayores que los alumnos, mi primera “teacher” de Inglés, una rubia preciosa, tenía 14 años y era estudiante del noveno grado de mi propia escuela. Agravado todo esto por la desvinculación de los padres de la educación de sus hijos y la consecuente pérdida de una efectiva transmisión de valores y patrones de conducta por los adultos. Por tanto, muchas de aquellas escuelas eran un verdadero desastre y estaban en un estado lamentable. En Reeve hubo una época en que el único miembro del consejo de dirección era el Secretario, que como añadidura era un homosexual de patente homosexualidad y se podrán imaginar lo que eso representa en una escuela secundaria cubana de 500 salvajes adolescentes, donde corrían rumores de que en otras escuelas se asaban los cerdos en los dormitorios con las tablillas de los ventanales, los estudiantes montaban a caballo por el pasillo central y los fetos o niños recién nacidos eran encontrados en los inodoros o en los patinejos de instalaciones sanitarias. El hurto y el robo con fuerza estaban fuera de todo cuestionamiento moral y nosotros pasábamos una gran parte del poco tiempo libre realizando alguna fechoría como: irnos a bañar a los sistemas de riego, hurtarles frutas a los campesinos vecinos o simplemente vagabundear por los naranjales comiendo naranjas y tamarindos o realizando unas muy sanas prácticas sexuales que algunas veces tenían unas preciosas y tiernas secuelas envueltas en primorosamente bordados pañales.

Era común en “la Vocacional” trasladar a los alumnos que tenían problemas disciplinarios de una unidad a otra cuando debían ser castigados por sus faltas y, a causa de ello, varios de estos alumnos problemáticos de Reeve fueron enviados a Congreso. Dios los criaba y Castro los juntaba. Estos jóvenes delincuentes, que era en lo que se habían convertido estos excondiscípulos míos, reunidos en aquella escuela, establecieron una especie de “dictadura” sobre el resto de sus compañeros, especialmente con los estudiantes más pequeños de séptimo grado (los perros) sometidos a un sistema de servidumbre, oprobioso, en el que los vejámenes, los abusos y las lesiones a la dignidad humana estaban a la orden del día.

Como ejemplo puedo mencionar el caso de un estudiante de nuestro año que fue sometido a una torturante golpiza durante toda una noche que provocó que tuvieran de trasladarlo a Reeve y que terminara la secundaria en mi grupo. Un muchacho noble que había sido tan maltratado que cuando se incorporó a mi grupo, quizás porque había oído alguna historia de mis encontronazos con un par de aquellos malhechores, me llamaba “jefecito” como muestra lamentable, de una mezcla de respeto y sumisión. Su trauma psicológico fue tal, que cuando terminó el preuniversitario se hizo especialista en artes marciales y se integró en un cuerpo de tropas especiales del Ministerio del Interior.
Este caso y otros motivaron las quejas de los padres y la actuación de la policía para desarticular aquella banda de rufianes. La intervención del G-2 fue compulsada por la puesta en práctica entre los estudiantes de un código de honor, mediante el cual se coarta cualquier delación, mientras se hace difícil la investigación de cualquier hecho de esta naturaleza. Dos o tres años después cuando ya estábamos en la Vocacional Carlos Marx de Matanzas, muchos de aquellos alumnos tenían un sentimiento de culpabilidad por haber permitido aquella salvajada de la cual habían sido cómplices pasivos. Es decir aunque no hubo ningún muerto las secuelas psicológicas y morales de aquella situación todavía persisten entre protagonistas y testigos de esa triste experiencia.

Por supuesto el motivo de que Vargas Llosa haya sido prohibido en Cuba no está relacionado exactamente con la trama de “La Ciudad y los Perros”, pero, como ven, la vida es una novela donde todos los hechos están concatenados, a veces de extrañas maneras y el motivo de la ruptura de este escritor y de otros muchos intelectuales con el gobierno de Castro el Magno si está muy conectado con la “irreversible” política cultural de la Revolución que fue esbozada en Palabras a los Intelectuales y que se institucionalizó en el Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, nombre de la escuela en la que ocurrieron hechos muy similares a los que MVLL narra en su novela, prohibida en cumplimiento de esa política, de la que nuestra generación de "hombres nuevos" es el resultado.

Duanel Díaz Infante dijo...

Gracias, Liborio, por compartir aquí esa historia. Muy interesante.

Anónimo dijo...

Ay, por favor, ahora no vengan con melodramas que salvajadas de esas que ha contado liborio las hay en el mundo entero y hasta ahora a pocos se les ha ocurrido decir, por ejemplo, que los asaltos y asesinatos en secundarias norteamericanas se debe a Bush o algún presidente anterior.
Asombra ver cómo por un lado se extrema una visión dogmática y reduccionista por los "revolucionarios" y por el otro lado, y a la vez, se extrema la visión apasionada e igualmente tendenciosa de los "disidentes" más furibundos. Por favor, este tipo de cosas tampoco nos lleva a parte alguna. Expulsar los resentimientos y los odios concentrados por una verdaderamente burda política no va a coadyuvar a un mejor sistema político en Cuba. Que eso no nos castre la capacidad de ver el asunto más objetivamente, con sus premisas y perspectivas, porque de lo contrario seguimos en la misma bobaza pero en sentido opuesto.

Infortunato Liborio del Campo dijo...

La diferencia puede ser que mientras los casos de violencia de todo el mundo son conocidos mediante los medios de prensa, radio y televisión, los de Cuba han sido ocultados sistemáticamente por el gobierno cubano por casi 5 décadas.

Por otra parte no sé porqué este anónimo me tilda de tendencioso. Cuando los hechos que se narran son reales y existen más de 500 personas, entre victimas, victimarios, padres, profesores, agentes del orden que pueden confirmarlo. Aaaah! que el gobierno cubano no permitiría una investigación sobre estos y otros hechos, presentes y pasados en las Secundarias Básicas en el Campo. Que lástima.

Yo no he ido por la vida con una venda puesta en los ojos, aunque me la han querido poner, y lo que he visto nadie me lo puede quitar. ¿Qué tendrá que ver la matanza de Virginia Tech ejecutada por un surcoreano esquizofrénico con que yo tenga que callar las cosas que pasan en mi país? Allá ellos con sus problemas y nosotros con los nuestros. ¿Por eso se nos va a acusar de tendenciosos y disidentes "furibundo"?

Como pueden ver no entro en detalles de los atropellos cometidos, no he querido que se convirtiera esto en una historia sangrienta ni en una película de horror, pero para que tengan una idea, a mi condiscípulo lo golpearon salvajemente durante toda una noche, cuando se desmayaba, lo reanimaban y lo volvían a golpear. Era un niño de 14 años.

Esta pesadilla se alargó durante casi un año sin que pasara nada y no es un caso único. En la misma fecha más o menos cuando se abrió la Vocacional de Matanzas, ocurrieron hechos similares, una organización criminal entre los estudiantes de preuniversitario que tuvo que ser desarticulada por la policía.

Creí necesario contar esta historia por una razón que a mi juicio es importantísima y es que como dice el analista el tema de la Educación ha sido siempre menos debatido cuando se habla de estos temas del trinquenio gris, el pavonato y la política cultural de la revolución y en mi opinión las consecuencias nefastas de la política emanada del Primer Congreso de Educación y Cultura son más profundas y abarcadoras en la educación que en la creación artística.

Duanel Díaz Infante dijo...

Sí, Liborio, contar verdades no es ser tendencioso. En Cuba, donde ese tipo de hechos han sido silenciadas en la esfera pública, ese tipo de memoria es importante. En efecto, habría que hablar de las consecuencias del Congreso sobre la educación: cómo se adaptaron los programas de estudio, qué historia de Cuba se enseñazaba, las tensiones que podía haber entre una versión "nacionalista" de la historia de Cuba y una más marxista (la famosa "Historia del movimiento obrero), el énfasis en la educación científico-técnica que está en el origen del sistema de los IPVCEs, etc. Invito a todos los lectores a compartir sus relfexiones y experiencias al respecto.

Anónimo dijo...

Es cierto que la gran mayoría de los casos de violencia en Cuba han sido silenciados, pero también hay que tener en cuenta la magnitud de los casos de violencia que se transmiten por los medios masivos de comunicación. Las historias en las escuelas en el campo podrán haber sido duras, no digo que no, también estuve becada y pasaron un montón de episodios realmente execrables, pero como mismo afirmas, nunca hubo muertos aunque sí severos daños psicológicos y morales, ni tampoco sucedían todos los días, porque tal parece que allí se vivía en un clima permanente de tensión, lleno de temores, terrores y trastornos que tampoco es así. A esa clase de extremismo es a la que me refiero, porque me causa la sensación, al leer la anécdota, de que la vida en la beca era un infierno total (que en parte lo era pero sobre todo por el régimen interno, las condiciones de vida, la miserbale alimentación, etc.). Es en eso donde veo cierto tendenciosidad, no en el derecho de denunciar esas atrocidades. No se trata de andar con vendas puestas. Soy acérrima defensora de buscar la justicia por encima de todo, pero sabemos que es un concepto cada vez más inaprehensible. Y ese tipo de negativas del gobierno a desplegar esas investigaciones a las que te refieres, sucede en cualquier parte de este mundo; solamente en Estados Unidos cuánto no evitan el gobierno, la CIA, el FBI para que no salgan a la luz determinados actos, crímenes y vejaciones de todo tipo. Me parece tendencioso asociar ahora todas las anomalías, conflictos, dramas humanos, experiencias personales al gobierno, como si fuera la causa última de todo ello, lo cual es falso. Sí no dejo de reconocer que es poco aceptable que conflictos "ajenos" a los nuestros dejen de importar y debamos permanecer indiferentes ante crímenes internacionales, por ejemplo por mencionar uno terrible como el genocidio en Ruanda a principios de los 90, porque no nos afectan directamente. Veo un poco de chovinismo y egoísmo feroz en desentenderse de ese tipo de cosas, "resolvamos lo nuestro y que el resto del mundo se hunda". Tampoco se trata de eso. El mundo no lo vamos a arreglar pero se trata de una proyección ética también.
Entonces si esa banda tuvo que ser desarticulada por la policía es que hubo una voluntad gubernamental de resolver el caso cuando tomó dimensiones delictivas. Más que una responsabilidad del gobierno, todos esas pesadillas eran responsabilidad de los directivos de esas escuelas,de individuos específicos, esos en todo caso son más culpables de que esas canalladas quedaran sepultas, no de la política educacional instituida.
En mi tiempo de IPVCE, los varones contaban de la tiradera de botas, insanas maldades y otras; pero eran más un problema de formación, educación, nivel sociocultural, inmadureces, gente que tenía una mentalidad tercermundista que en Cuba es ontológica y que permea todas las esferas. Ahora, hacer de eso un conflicto político roza con la misma visión extremista con que se analicen las cosas en la isla, pero en sentido inverso.

Anónimo dijo...

Me ha interesado mucho el tema de las escuelas en el campo, pues mi padre fue uno de los primeros en predecir el triste futuro que tendría esta práctica, pues cuando se separa a los niños de sus padres y se crean semejantes estructuras, estas siempre! se convierten en escuelas de delincuencia y conducta antisocial. Mi padre lo predijo en la época que empezaron a crearse esas escuelas, pues él era psicólogo (desgraciadamente, ha muerto fuera de su país, en Rusia, donde vivo yo en estos momentos).

Infortunato Liborio del Campo dijo...

Parece que anónima no se da cuenta de la esencia de la cuestión. El hecho narrado es sólo ilustrativo de una situación que se ha repetido durante décadas en la Educación cubana desde que comenzó este desafortunado experimento de ese señor que ha convertido Cuba en un macabro laboratorio.

En las escuelas en el campo ha habido épocas malas y peores. Por las siglas que menciona anónima IPVCE me doy cuenta que es una muchacha que como mínimo estuvo en la secundaria en la década de los 80, o principio de los 90, pues la primera de estas escuelas (Humbolt 7) se creó a inicios de los 80 y no fue hasta algunos años después que se convitieron las Vocacionales en IPVCE, que eran para los, de alguna manera, privilegiados, ya sea por su inteligencia o por ser hijos de papá o por ambas cosas. No por gusto se ha venido a "descubrir" que el 70% de los que entraban a las universidades cubanas eran hijos de profesionales y dirigentes. La escuela Vocacional Carlos Marx de Matanzas tenía 2500 alumnos mientras que en Jagüey Grande había 30 000. Cómo se ve las cifras son abrumadoras, en relación a la experiencia más o menos "idílica" que pudiera tener anónimca de sus estancia en una escuela de élites con respecto a los cientos de miles que pasaron por el resto de las no tan afortunadas escuelas en la campo. No, no era sólo un tiradero de botas de unos cuantos estudiantes revoltosos, la cosa según épocas y lugares podía ir desde eso hasta peleas a machetazos.

Yo no dije que nunca hubo muertos sino que en este caso no los hubo pero no significa que no los haya habido. ¿Quién podría saberlo?
De que si había y hay un clima de temores y terrores en esas escuelas es un hecho cierto, aunque no convenga con la experiencia de anónima en sus años de IPVCE, que por supuesto no es comparable con la experiencia en una ESBEC de Jaguey Grande,la Isla de la Juventud, Güines en la Habana, Abreu en Cienfuegos, etc

La situación en las décadas de finales de los 60 y los 70, así como, en las ESBEC e IPUEC donde van la inmensa mayoría de los estudiantes, es bastante diferente que la de los IPVCE y en los tiempo que corren es aún peor. En muchas escuelas hoy, ya sea por falta de maestros, comida, electricidad y otras carencias materiales los estudiantes a veces van de martes a jueves a la escuela y los padres se vuelven locos para conseguir algunos viveres para "refuercen" la escasa alimentación.

Yo estoy hablando desde mi experiencia personal, de padre que ha pasado con sus hijos por las escuelas primarias y secundarias, pero también con conocimiento de compañeros míos de trabajo que me han contado historias de como se desarrolla hoy la educación en municipios matanceros, como Colón o Jagüey.

Para anónima los impedimentos más o menos graves del gobierno norteamericano de impedir ciertas investigaciones, son equivalentes al absoluto control de la prensa en Cuba por la dictadura de Fidel Castro. Si mal no recuerdo en el periódico New York Times se publicó una página abogando por la libertad de los 5 espías cubanos que están encarcelados en los Estados Unidos. Yo le pregunto a anónima si el gobierno cubano permitiría un anuncio en Granma abogando por la libertad de Posada Carriles.

La CIA cada cierto tiempo desclasifica parte de sus archivos que están a disposición de todo el mundo. ¿Cuándo vamos a asistir por primera vez a la desclasificación de los archivos del G-2 cubano?

Ahora resulta que no sólo soy tendencioso sino que soy chovinista y egoísta feroz. No me resulta extraño este tipo de lenguaje es el mismo que ha utilizado la dictadura Castrista cuando a falta de argumentos trata de descalificar a sus adversarios políticos. A mi realmente me importan un bledo las descalificaciones porque me sobran los argumentos para sostener mi posición.

A raíz de un comentario de Duanel, me puse meditar y no logré recordar un sólo pasaje de historia que haya aprendido en la escuela, excepto quizás un poco de historia antigua que recuerdo con agradecimiento a una excelente profesora Maria Luisa en Séptimo Grado. Que no se piense Duanel que sé mucho de historia, pero de lo que si puede estar convencido es que lo poco que sé no lo aprendí en las clases de Historia del Movimiento Obrero.

Como este ejemplo, muchos se podrían poner de como los estudiantes se gradúan de la Universidad con faltas de ortografía y no son capaces de redactar una composición cuyo título sea "Mis vacaciones en la playa" Sin mencionar el escaso conocimiento de indiomas extranjeros como el Inglés, tan imprescindible hoy día.

Que nuestra pléyade de universitarios no sepan lo que es comer con un servicio de cubiertos completo, ni sepan distinguir entre un vino de Burdeos o un vino de burdel. Cómo aprender los principios de la alta cocina cuando los estudiantes se han pasado la vida comiendo una papilla asquerosa en una bandeja de aluminio.

¿Cómo estar al tanto de los últimos adelantos del pensamiento universal si los planes de estudio están diseñados no para la adquisición de estos conocimientos sino para darle soporte ideológico a la tiranía?

Hay que tener los ojos vendados para no reconocer que nuestra educación ha sido un desastre y que hoy Cuba tiene un siglo de atraso con respecto a los países desarrollados del mundo, es decir que hemos retrocedido, porque si antes era práctica entre las familias pudientes mandar a estudiar sus hijos a los Francia o a los Estados Unidos y en Cuba se estaba en los últimos adelantos de la técnica, los negocios, la medicina, etc. En los tiempos que corren, hay cientos de miles de personas recibiendo un diploma de no sé que cosa en un recóndito municipio y sin la más mínima idea de para que sirve el título que le acaban de regalar.

Pero lo peor de todo es lo que está ocurriendo ahora en las escuelas donde al engendro de los planes de estudio se suma la falta de recursos y sobre todo de maestros. Hay que tener los ojos vendados para no ver que la educación en manos de maestros emergentes no es educación, que un muchacho de 17 o 18 años que pasó un cursito de 6 meses no es un maestro, que la educación no es solo enseñar a escribir, a leer y a contar, sino que tiene que ver con la formación de un sistema moderno de valores y de una preparacíón para enfrentar este mundo cada vez más globalizado y competitivo.

Duanel Díaz Infante dijo...

Dímelo a mí, Anónimo, que, como encargado de la carrera de Estudios Socioculturales, estuve un semestre dándole clases a los maestros emergentes y trabajadores sociales en la sede municipal de San Miguel del Padrón. Yo tenía entendido que las escuelas vocaciones y los IPVCE era lo mismo, y que la primera en crearse fue la Lenin. ¿entonces las vocaciones no estaban orientadas a la educación científico-técnica?

Duanel Díaz Infante dijo...

Perdón, puse Anónimo en lugar de Liborio.

Infortunato Liborio del Campo dijo...

En realidad los IPVCE fueron el fracaso de las Vocacionales. La Lenin fue la primera vocacional, pero el primer IPVCE fue el de Humbolt 7 en la Habana. Las vocacionales tenían un concepto más amplio es decir no estaban restringidas a las llamadas ciencias exactas, sino que se empezaba desde la secundaria con alumnos seleccionados entre los mejores de primaria (una especie de la crema y la nata del hombre nuevo) y luego cuando egresaban del grando 12 eran bachilleres en ciencias y letras con una formación más integral que los Pres de Ciencias Exactas, donde ya se entraba en 10 grado y se especializaban en matemáticas, física, química y biología (parece que letristas son más peligrosos que nos numeristas) Entonces las vocacionales pasaron de ser unas escuelas de élites a una especie de laboratorio para crear científicos o algo así. Por ejemplo en Matanzas en lo que antes era la vocacional ahora hay como 4 escuelas incluido el IPVCE de Matanzas.

Anónimo dijo...

Una rápida para ti, Duanel: ¿se te ha ocurrido comparar el estilo de Jesús contra Simo con el estilo de Avila contra Virgilio? Saludos del censor.

Anónimo dijo...

LA represion de una dictadura que tiene apellido Castro,es un presente vomitable donde continuamos percibiendo el miedo como sintoma totalitario.
Palabras a los intelectuales no es mas que la demagogia asquenate de un dictador para concretar sus reglas absolutistas.la historia facista del regimen cubano esta latente en sus victimas.
Los funcionarios que fueron televizados recientemente son un instrumento de una decision Fidel Castro.
Si respondemos a las heridas de los creadores,enfrentemonos claramente desde la verdad.El culpable es el dictador,los demas son los instrumentos,concientes o no,juzgables o acusables.